Columna de Juan Manuel Astorga: "Un paso histórico"

Por Juan Manuel Astorga / conductor y editor de radio duna y del programa “El informante” de tvn. 

Tantas veces prometido, tantas incumplido. El cambio al actual sistema electoral binominal, ese que rige desde el retorno de la democracia, fue ofrecido por todos los presidentes de Chile, desde Eduardo Frei Ruiz-Tagle en adelante. Salvo Patricio Aylwin, el hombre de la transición que, entre otras tantas cosas, tuvo que gobernar con el primer parlamento elegido bajo ese mecanismo, todos sus sucesores se comprometieron a modificarlo. Ninguno pudo. Hasta anoche, cuando se dio el primer paso histórico, emblemático y práctico: la Cámara de Diputados aprobó en general y en particular una iniciativa que cambia el binominal por uno proporcional. Fueron 86 votos a favor y 28 en contra.

La propuesta que se votó anoche fue enviada por el actual Gobierno y sugiere aumentar el número actual de 38 senadores a 50, lo que se traduce en un incremento del 31% de miembros de la Cámara Alta. En el caso de los diputados, pasarían de ser 120 a 155, lo que significa un 29% más de parlamentarios. Pero la idea no es sólo aumentar los parlamentarios sino que rediseñar los distritos de diputados y las circunscripciones de senadores. Así, con la iniciativa y salvo en algunas circunscripciones senatoriales, habrá más de dos parlamentarios por zonas electorales.

La propuesta parece avanzar por el camino correcto, porque en sí mismo el sistema abandona su binominalismo. Sin embargo, las regiones en las que se elegirán dos senadores seguirán manteniendo la lógica del binominal, por lo que las cosas no cambiarán para nada en esos lugares. Hay críticas por cuanto los incumbentes, vale decir, los actuales diputados y senadores tendrían casi garantizada su reelección, porque que si ya con el binominal tenían altas posibilidades de ganar, ahora van a estar muchísimo más seguros. De todas formas, también se aumenta la posibilidad de que candidatos más chicos puedan ser electos, incluso de coaliciones minoritarias, porque el margen para ser elegido en un distrito que escoge ocho escaños es menos del 10%.

Otro de los problemas que tiene el binominal es que no representaba correctamente a las regiones. Algunas estaban sobrerepresentadas considerando su cantidad de habitantes y algunas, subrepresentadas. Es el caso de la Metropolitana, que teniendo el 38,93% de los electores, tiene un 26,7% de representantes en el parlamento. Pese a esta corrección que pretende el proyecto, ya hay voces legislativas que lo critican porque estiman que la iniciativa es demasiado centralista, pues precisamente incrementa el número de senadores en Santiago. Aún así, anoche logró avanzar.

La UDI no está de acuerdo con aumentar el número de legisladores y, por ende, el gasto de platas públicas. El Gobierno aclaró que se reasignará el mismo presupuesto pero ahora entre más parlamentarios. El cómo, nadie lo ha explicado y se transforma en una de las grandes interrogantes del proyecto que está cada vez más cerca de convertirse en ley.

La iniciativa incorpora un elemento adicional que merece mención aparte: por primera vez, Chile tendría una ley de cuotas, que obligará a los partidos a llevar al menos un 40% de candidatas mujeres, recibiendo incentivos monetarios si triunfan en las urnas. ¿Qué le queda a la iniciativa del Gobierno? El trámite en el Senado. El martes será nuevamente una jornada clave. Pero ya no habrá pie atrás. Después del debate y votación en la Cámara Alta se terminarán, por fin, 24 años de un sistema que definitivamente nunca fue justo.

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