Columna de Felipe Harboe: "Robo del siglo"

Por Felipe Harboe / Senador Octava Cordillera, PPD

Como cada cierto tiempo nos enteramos de algún atraco a un camión transportador de valores, un nuevo hecho de esta naturaleza no debiera ser noticia de portada. Lo particular y noticioso es que este robo se produjo en plena losa del principal aeropuerto de nuestro país.

Seis mil millones de pesos en efectivo fue el botín que lograron los delincuentes. Los seguros comprometidos minimizarán las pérdidas del propietario del dinero. Pero quizá el mayor costo para el país fue constatar la inoperancia del sistema de seguridad de nuestro principal terminal aéreo.

Que una camioneta logre traspasar sin ningún tipo de fuerza o violencia los controles de acceso a una zona de circulación restringida. Que luego sus ocupantes, utilizando vestimentas propias de los trabajadores desciendan con tranquilidad, sustraigan el dinero y se den a la fuga sin resistencia alguna, constituye una evidente falta de seguridad y celo en la gestión de las instituciones involucradas.

Si bien el terminal aéreo es concesionado, la losa y el acceso a ella siguen bajo la administración y seguridad de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), organismo público que se relaciona con el gobierno a través del Ministerio de Defensa Nacional. Cabe preguntarse. ¿Dónde estaba la seguridad de acceso a la losa? ¿Por qué nadie controló a la camioneta? ¿Existió coordinación previa entre la empresa Brinks (transportadora de valores) y la DGAC por el embarco de $6.000 millones en un avión? ¿Cuál es la causa de la tardía llegada policial? ¿Cómo se explica que los fiscales se hayan enterado por la prensa? Las interrogantes son infinitas y será labor del fiscal dilucidarlas.

Se abre otra interrogante, ahora sobre el “dato” hacia la banda delictual. ¿Cómo sabían, día, hora y lugar del embarco de dinero? ¿Cómo sabían que no habría seguridad en los accesos? ¿Por qué se retrasó la información a los fiscales?

Los delincuentes deberán “lavar” el dinero sustraído para poder beneficiarse. Por ello es que seguirlo será indispensable para encontrarlo. Lamentablemente el delito de lavado de activos no contempla el robo con fuerza como delito base, lo que impediría a los persecutores utilizar herramientas procesales reservadas para el lavado de activos que es justamente lo que los delincuentes intentarán para “blanquear” su botín.

Hoy fue un robo con fuerza donde hubo un botín de dinero en efectivo. Pero mañana podría ser que una banda intente cargar droga en un avión o, lo que es peor, instalar algún artefacto que ponga en riesgo una aeronave y sus pasajeros. Por eso es urgente adoptar medidas de seguridad eficaces en nuestro aeropuerto y la conformación de un sistema de coordinación oportuno entre las diversas instituciones para enfrentar de manera apropiada y eficiente eventuales nuevas amenazas.

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