Marcelo Brunet: "La encuesta CEP y la soberbia de la izquierda"

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Si hay una lección que pudiéramos extraer de la encuesta CEP es que a la izquierda bacheletista le ha sobrado soberbia y le ha faltado capacidad de diálogo y acuerdo.
No quiero generalizar. No todos en la izquierda son así. Pero así han actuado muchos de los que llegaron en Marzo a La Moneda o al Congreso y sus ideólogos. Coincidentemente son los mismos que se frotaban las manos con la noción de “derrota cultural” a la derecha, predicando la “lucrofobia”; los que querían superar la lógica de la transición para imponer su agenda de estado de Bienestar a cualquier costo; los que creyeron que habían clavado la rueda de la fortuna en sus ideas abrazando la tesis del fin del modelo.

Ellos tendrán en lo sucesivo que ser más respetuosos con la realidad y con las mayorías que defienden legítimamente la libertad representadas en las instituciones democráticas.
Soberbia. El ministro de educación no ha trepidado en tratar de “arribistas” al millón 800 mil estudiantes matriculados en colegios particulares subvencionados y a sus respectivos apoderados, y acusarlos de que sólo se preocupaban del color del pelo de sus compañeros y que el nombre de sus colegios sonara a inglés. Tampoco tuvo escrúpulos en señalar que habría que nivelar “para abajo”, quitándole “los patines” a la educación privada. Frente a eso, es inevitable que la ciudadanía, que no es tonta, se sienta amenazada por este estilo beligerante y agresivo, que pretende avanzar sin tranzar.
La sintonía que hace poco tiempo tenía la izquierda con “la calle” se está esfumando. No deja de ser paradigmático que Camila Vallejo, otrora ícono de la lucha de la izquierda más dura, hoy sea la dirigente política que más rechazo genera en los chilenos. 
Frente a eso se habría esperado un poco de frialdad y autocrítica. Pero ¿cuál fue la reacción? Atacar con vehemencia a la encuesta como si el termómetro fuera el culpable de la fiebre. Tanto Alberto Mayol como la secretaria general de PS y académicos de universidades que hacen encuestas con sesgo a la izquierda, se volcaron desesperados a cuestionar la metodología de la encuesta, que meses atrás ideólogos como Antonio Leal calificaban como “la más validada” cuando beneficiaba a Bachelet y a la gratuidad educacional.
El empeño de querer imponer contra viento y marea su criterio de la forma que sea, ha llevado a la izquierda a confundir nuevamente deseos con realidad, y a cometer errores fundamentales.

Tal vez el más importante de ellos -citando a Osvaldo Andrade, a quien no podríamos llamar de “derechista”- es que decidieron oír sólo a los cien mil que estaban en la calle exigiendo gratuidad en la educación y no a los doscientos o trescientos mil que a esa misma hora estaban en el Mall.
Es difícil pedirle a un perro viejo trucos nuevos e igualmente difícil pedirle a nuestra la izquierda no ser ortodoxa y enclaustrada en sus verdades absolutas, pues en ocasiones, suele ser tan dogmática y autoritaria como la extrema derecha.

Es cierto, muchos de sus militantes son personas de una cultura y de una bondad admirable, pero no creo que pueda decirse lo mismo del actuar de sus dirigentes o de su ideología. En este debate dicha situación ha sido evidenciada. Y lo más relevante: la gente ya se dio cuenta de ello y del riesgo de la libertad que conllevan sus acciones.
La CEP le está pidiendo a gritos a la izquierda ser más humilde, tener paciencia, practicar más el diálogo, y por sobre todo respetar al resto de realidades políticas y sociales diversas a las propias. De lo contrario, al dejar en evidencia su nula capacidad de relación y acuerdo, se irán quedando solos…  Para quienes somos de derecha, lo mejor que nos podría pasar es que sigan así: nos auguran un mejor resultado en las municipales, en las parlamentarias y, por qué no decirlo, en la presidencial del 2018.
Al bacheletismo en su inicio de gobierno le ha sobrado soberbia y desprecio por la oposición y le ha faltado humildad y respeto por la dignidad de los demás. Por fortuna los defensores de la libertad han podido detener en forma transversal, por ahora, a quienes pretendían refundar Chile a punta de retroexcavadora.
 

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