El verdugo que decapitó a Foley es probablemente británico

Por EFE

El primer ministro del Reino Unido, David Cameron, afirmó hoy que “parece cada vez más probable” que el encapuchado que decapitó al periodista estadounidense James Foley es de nacionalidad británica.

Cameron, que suspendió sus vacaciones para reunirse en Londres con altos cargos del Ministerio de Interior y responsables de inteligencia, condenó la “brutal y bárbara” ejecución del reportero secuestrado, que fue divulgada en un vídeo de la organización extremista Estado Islámico (EI).

“Dejemos claro lo que es este acto. Es un acto de asesinato, de asesinato sin ninguna justificación”, dijo el jefe del Gobierno británico a los periodistas en su residencia oficial de Downing Street tras la reunión.

“No hemos identificado al responsable individual, pero por lo que hemos visto, parece cada vez más probable que se trata de un ciudadano británico”, señaló Cameron.

Horas antes, el ministro de Exteriores, Philip Hammond, ya había avanzado que las fuerzas de seguridad del Reino Unido tratan de identificar al encapuchado que aparece en el vídeo y habla con aparente acento británico.

El primer ministro dijo que esa posibilidad le resulta “profundamente impactante”, si bien subrayó que es “de sobras conocido que muchos ciudadanos del Reino Unido han viajado a Irak y a Siria para tomar parte en la violencia extremista”.

El “premier” conservador sostuvo que el Reino Unido debe redoblar sus esfuerzos para impedir que otras personas continúen saliendo del país para unirse a los yihadistas.

“Retirar los pasaportes a aquellos que están pensando en viajar, arrestar y perseguir a aquellos que participan en el extremismo y la violencia, retirar de internet el material extremista y hacer todo lo que sea necesario para mantener a salvo a nuestra gente. Eso es lo que va a hacer este Gobierno”, dijo Cameron.

En cuanto a la política exterior del Reino Unido ante la ofensiva yihadista en el norte de Irak, el primer ministro aseguró que su estrategia se basa en “trabajar conjuntamente con el Gobierno iraquí” y “ayudar a que los kurdos reciban las armas que necesitan para luchar contra esos militantes brutales y extremistas”.

Londres ha enviado en los últimos días un avión espía para recabar información sobre el terreno del avance de los yihadistas en el norte de Irak y ha colaborado con la entrega de armas suministradas por terceros países, si bien Cameron insistió hoy en que no planea enviar tropas a la región.

“He sido claro al afirmar que este país no se va a involucrar en otra guerra de Irak. No vamos a enviar soldados, no habrá botas de combate sobre el terreno”, reiteró el primer ministro británico.

Para Cameron, la sociedad británica se enfrenta a una “lucha generacional” contar un enemigo “venenoso, extremista y violento”.

“Es una batalla que debemos dar en nuestro país”, señaló el jefe del Gobierno, quien subrayó que “se trata de una batalla contra el islamismo extremista, no contra la religión del islam”.

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