Columna come y calla por Felipe Espinosa: "Sabor redondo"

Por Felipe espinosa / Chef ejecutivo House “Casa del vino” 

La ciudad es a veces hostil, pero cuando el barrio se engalana de perlas gastronómicas, la cosa se pone más empática y permite con alegría desbordante que los pequeños locales destaquen por su calidad y familiaridad. Por muchos años he buscado la verdadera pizza italiana a la piedra, soy un fanático de la masa con queso. Y si cruje, mejor aún. Cuando imaginamos las pizzas, es inmediata la forma redonda, con sus cortes característicos casi triangulares, la masa leudada cubierta de salsa y con un poco de guarnición, el cliché de “el secreto está en la masa” para mí es ley. Poco importan los ingredientes de relleno si la base no es de calidad, deben verse las orillas, indicador confiable del estilo impuesto, muestra clara y transparente de la calidad del amasado.

El queso es importante, la prefiero con extra queso, mozarella de primera es lo que usualmente se espera, pero así como algunos cambian la salsa de tomate por crema, actualmente se ven pizzas con parmesano o queso azul. Me encanta cómo la pizzería Roma se toma toda una esquina en avenida Larraín, el sitio es acogedor y poco engalanado, rústico sería injusto, prefiero dejarlo como familiar y que ojalá se siga manteniendo así, al entrar se siente el calor y aroma provenientes del horno, el saludos cortés del pizzaiolo no deja de llamar mi atención mientras trato de reconocer cada ingrediente expuesto en la pequeña y atractiva cocina a la vista, se puede ver a los expertos trabajar mientras espero el sagrado alimento, cuentan con más de cuarenta variedades con ingredientes de alta calidad, muchos de ellos importados directamente desde Italia para obtener el sabor localista y tradicional. Si se trata de la típica presentación redonda aquí en la Roma rompen el esquema, al pedir el tamaño familiar todo cambia a cuadrado, más bien rectangular, es una inmensa ofrenda que alcanza tranquilamente para un grupo de cuatro personas o para dos comiendo un par de días, están tan confiados en su producto que hasta te dan tips para recalentar la pizza con un resultado exitoso. Debo hacer la salvedad de que como es muy grande, se puede pedir en mitades equivalentes de dos sabores. Es halagador sentarse a comer ahí, pero también se puede pedir para llevar con sólo un telefonazo, son puntuales en los tiempos y nunca me han hecho esperar de más, factor importantísimo a la hora del hambre. Y siempre será un agrado salir de ahí con tu caja rectangular, no dejarás de llamar la atención con el secreto guardado en su interior, rúcula, jamón crudo, champiñones, anchoas, nadie lo sabrá, ya que si quieres la armas a tu gusto.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro.

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