Columna del Padre Hugo Tagle: "Y de la calidad ¿Cuándo?"

Por Hugo Tagle / Sacerdote

Hemos demonizado tanto esto del lucro en la educación, que ya resulta hasta gracioso. Quizá ha faltado sub-rayar que la prohibición de lucrar se refiere al mal uso de dineros fiscales, pero da la sensación que se extiende a todo servicio que legítimamente busca una compensación justa.

En ese supuesto, la exigencia de “prohibir el lucro” estaría casi de más. Lo que hay que hacer es fiscalizar mejor lo que se hace con los recursos públicos de todos, y velar para que se ocupen bien. Obviamente, muchísima gente seguirá “lucrando” con esto de la educación. Y me imagino que nadie lo verá a mal. Desde aquellos que hacen clases particulares de inglés, matemáticas, costura y bordado, hasta los que han instalado una verdadera industria educacional paralela como son los preuniversitarios que hacen nata en el país. Habría que incentivar las corporaciones “sin fines de lucro”. Como existen, por lo demás. No se está inventando la rueda. Pero, para que existan se deben promover positivamente.

Ojalá la educación pública llegue a ser tan buena, que la privada tenga graves problemas de subsistencia o se vea desafiada a ofrecer algo muchísimo mejor para resultar atractiva.

Se termina también con el copago. Quizá evitará que algunos se sientan excluidos de entrar a tal o cual colegio, por falta de plata. Pero pareciera que aumentarán los privados y, algo curioso, ¡nos vamos a llenar de clases particulares! Muchos padres y apoderados que ahora pagan algo, compensarán las previsibles carencias con una educación “extra”. Se juntarán diez apoderados, pagarán a un profe de matemáticas y listo. ¿Se va a prohibir? Absurdo.

Quizá es mejor poner énfasis en corregir las debilidades del actual sistema, preocuparse de la educación municipal y no acabar con un sistema que, bien implementado, debería dar mejores resultados. Ojalá no estemos nivelando para abajo. El anhelo de “emparejar la cancha” debe llevar a subir los niveles educacionales y no a bajarlos.

Lamento esa suerte de desconfianza en las iniciativas privadas. Da la idea de que sólo el Estado puede hacer las cosas mejor. Ojalá me equivoque.

Donde la reforma sí puede resultar bien es en la mayor inyección de recursos al inicio de la escolaridad y en el aumento de la remuneración a los profesores. Como se ha dicho, se deben focalizar los esfuerzos en los primeros años de educación. Ahí se desarrollan las habilidades y talentos de los niños, las que constituirán sus herramientas de trabajo por el resto de la vida.

Luego, las habilidades de cada cual darán cuenta de su real capacidad y ahí, sí, se debería respetar la selección que realizan los colegios de excelencia.

Y de la calidad ¿cuándo hablamos? Se habla poco de la sala de clases. Habría que comenzar por pagar mejor a los profesores, lo que redundará en mejor calidad. No inmediata, pero sí con el tiempo. Ojalá tengamos esa mejor educación que tanto queremos. Espero que sea así.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro.

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