Columna Come y Calla de Felipe Espinosa: "Quinta Anormal"

Por Felipe Espinosa / Chef ejecutivo house: "Casa del vino"

No sé si son los trenes o los aviones, no sé si son los parques o los cielos, no sé si es la villa o la memoria, sólo sé que para mí y para muchos la Quinta Normal no es sólo una comuna sino que es un histórico ineludible de años, aventuras y múltiples experiencias, porque no sólo de pan vive el hombre si no que de la inmensa fascinación de desarrollarse, lo que convierte a la comuna en un hito de gloria, placer y céntrica ciudadanía.

De alguna manera lo criollo se entiende como algo arraigado entre las raíces. Muchos de los cocineros actuales, en los que me incluyo, somos hijos del barrio o simplemente nietos de la chimba. Me encanta saber que existe un paraje autónomo y equitativo que abre sus puertas día a día a cientos de visitantes deseosos de aprender. Viví gran parte de mi infancia entre los blocks de la Villa Portales que cada vez que puedo la visito o trato por lo menos de pasar cerca o entre ella. Detenerme a hablar de la villa sería un capítulo demasiado largo para este puñado de palabras que escribo, en mi cabeza resuena más a un especial de varias páginas que sólo su arquitecto Fernando Castillo Velasco podría revivir conmigo, desde su tumba.

Amé cada centímetro de la Villa Portales en mi infancia. Le agradezco esa oportunidad a mis padres, no me ubico en otra zona capitalina en esa epoca ochentera dictatorial sin la presencia icónica del barrio moderno que implicaba cada block.

Hace pocos días fui a explorar la riqueza cultural del barrio. Llevé a mi hijo a conocer los trenes, a volar con los aviones y a desmentir a la naturaleza. Todos somo santiaguinos pero creo que hay algunos que afortunadamente vivimos el Santiago profundo que ciertamente no todos conocen.

Para parar el hambre de la aventura y para dejar la sed del barrio nos dejamos caer a una picada que marca inicio a fines del 1800. La Unión Fraternal es una quinta de recreo que le hace cumparsa a la Quinta Normal, éste es un rincón criollo que tiene arrollado y pernil, que hace brillar a la palta reina y a la cardenal. Comimos lomo a lo pobre y plateada, esta última acompañada de papas salteadas al perejil. Seguramente ni el exterior ni el exterior de esta guarida son muy acogedoras, pero lo importante de la carta es que el negocio familiar viene de generación en generación cumpliendo los hambres incrustadas en una población hambrienta de tradiciones.

Sobre el restaurante hay un escenario, sobre él bailó mi hijo. Sobre él pasan dobles de cantantes de antaño. El Unión Fraternal es una puerta al pasado que mantiene viva la esencia patria, no sé si es por su comida o por su aroma, por su gente o por su cercanía a la Villa Portales, el desmedro es a la historia pero la riqueza es al pueblo, subir a los trenes del museo al aire libre y navegar por el amplio océano de los botes a pedales nunca fue mejor que con un almuerzo en la Unión Fraternal, cuna de los mucho que nos espera a todos. Viva Chile, Santiago y sus alrededores.

  • COORDENADAS: 
  • Santo Domingo 4105, Quinta Normal.
  • Teléfono: 2 27732294

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