"Mi año en Servicio País": Sabrina Arenas,Combarbalá

Por Sabrina Arenas

Sí, vivo en el corazón de la sequía como le han llamado. Pero no me falta agua para tomar y hacer mis quehaceres diarios. Es paradójico pero el centro urbano sí cuenta con el recurso y es en la zona rural donde falta. A los agricultores, a los crianceros, a gente del campo.

Mientras me lavo los dientes pienso en los vecinos de Quilitapia que no tienen agua y lo poco que se reparte, lo cuidan como oro. “Ayer, pasando el agua de un tarro a otro se me cayó un poco y… me dieron ganas de llorar” me dijo una vecina, “no vamos a poder seguir haciendo la mezcla pa’l cemento porque nos quedan cinco litros de agua hasta el miércoles que pasa el camión”, me dijo otro. Me cuentan sus vivencias a medida que vamos realizando las actividades y pasa el día. Aun así, con esa dificultad siempre encuentro esperanza, “dicen que llueve a la tarde” es el comentario obligado cuando me encuentro en la calle o en la feria con las personas de la comunidad con la que trabajo.

Sin embargo, no hay escasez de alegría ni de tiempo para una grata conversación, una invitación a almorzar o incluso un mate con trozos de queso de cabra. Todo queda cerca y todo es cercano en el amplio sentido. Los habitantes caminan lento y se confían del reloj, hace mucho frío y calor, el cielo siempre está tan despejado,  que ver nubes es un paisaje nuevo.

 Sabrina Arenas es Ingeniera Ambiental y fue destinada  por Servicio País a trabajar en Combarbalá, Región de Coquimbo.

 
 

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