Comunidades mapuches: Los ataques incendiarios son montajes y dañan nuestra imagen

Por Jaime Liencura

Juan Daniel Anticoy se levanta todos los días con los gallos. Siempre hay algo que hacer en la comunidad de Anticoy en el sector de Coipuco, en Nueva Imperial, Región de la Araucanía. Ahí enciende la televisión para tomar algunos mates, antes de soltar a sus gallinas y ovejas que salen a pastar. En esta rutina es cuando se entera de las noticias, a las cuales les ha puesto más atención durante los primeros días de octubre. Cómo no hacerlo, si por estas fechas se ha informado de la muerte del joven mapuche José Quintriqueo en Arauco y de un atentado incendiario en Vilcún. Porque él, como presidente y lonko de la comunidad que lleva su apellido, no puede estar desinformado.

Mario Chávez Huenufil tiene una rutina similar. Pero él vive más al sur, en Pitrufquén, lugar al que se llega tomando la misma carretera que conecta Temuco con Valdivia. Como lonko de la comunidad de Francisco Marilef, también debe estar al tanto de los hechos ocurridos en comunidades más al “pikun”, que significa norte. Porque las comunidades de Ercilla y Malleco quedan, precisamente, en esa dirección desde su punto de vista.
 
Es por eso que al ser contactados por Publimetro, se jactan de ser conocedores de las noticias que han reactivado la atención de los medios en la Región de la Araucanía. Ambos, al igual que el intendente Francisco Huenchumilla, son enfáticos en recalcar que es un error asociar los ataques incendiarios con el pueblo mapuche.
 
“Esos casos son de huiñifes” dice el lonko Chávez Huenufil, y agrega “¿usted sabe lo que son los huiñifes? Son ladrones”, responde a su pregunta retórica.  “Nosotros, en la comunidad de Francisco Marilef, somos pacíficos. Eso de andar quemando camiones y que digan que son mapuches no es cierto”, dice enfático.
 
Una mirada similar es la que tiene el lonko Anticoy. “Al Gobierno y a los empresarios les conviene que se armen trifulcas. Yo creo que esa gente está pagada por los mismos latifundistas que además están usurpando terrenos que eran del pueblo mapuche”.
 
Y en eso último, Anticoy parece representar a varias comunidades originarias. Así al menos lo confirma su par, Chávez Huenufil. “Nosotros hemos conversado con las comunidades de Malleco y de Ercilla y le encontramos razón cuando piden que se les devuelvan tierras que eran de la gente de la tierra, del mapuche, y que por lo mismo, eran sagradas”.
 
La vía pacífica

Ambos líderes cuentan que en sus comunidades existen conflictos que deben resolver con el Gobierno. En el caso de Coipuco, dicen que el mayor está la adquisición de un predio que “les fue usurpado”. Mientras tanto, en Pitrufquén dicen que el drama se genera por la instalación de una turbina de una hidroeléctrica muy cerca del lugar donde realizan el nguillatún, que es un rito sagrado.
 
“Los wingkas (modo de referirse al chileno no mapuche) son pillos y hacen prácticamente lo que quieren. Acá tenemos un problema en nuestra comunidad, porque quieren instalar una turbina para una hidroeléctrica. Van a intervenir el río Toltén, que es de la gente, pero no le han preguntado a nadie. Llegan y lo hacen. Cerca de ahí nosotros hacemos servicios de nguillatún, pero a los wingkas no les importa, son porfiados y no hacen caso”, dice el lonko Chávez Huenufil.
 
Por su parte, Anticoy detalla su problema con cifras. “Nuestra comunidad vive con 30 hectáreas que se deben repartir entre todas las familias y aquí hay un empresario que, en el pasado, sus familiares, se adueñaron de 90 hectáreas que eran de los mapuche. Nosotros logramos que la fiscalía reconociera, con un documento, que las tierras son usurpadas, pero eso ¿de qué nos sirve?. Todos los Gobiernos dicen que van a entregar una solución, pero pasan 10, 20 ó 30 años sin que veamos nada”.
 
Ante estas situaciones, ambos líderes descartan la lucha con ataques incendiarios. “Nosotros no somos terroristas”, dice Anticoy, mientras que Chávez Huenufil agrega que “acá la gente es pacífica y nunca vamos a quemar camiones”.
 
Intendente Huenchumilla

Sin siquiera conocerse, el par de lonkos afirma que ven con buenos ojos el nombramiento de Francisco Huenchumilla como intendente de la Región de la Araucanía. “¿Qué tiene que hacer gente como el Senador Espina por acá? Ese es un wingka que vive en Santiago”, dice Anticoy. Y el otro lonko, el de Pitrufquén, agrega que “Huenchumilla conversa con la gente, porque es de la zona, sabe cómo es el campo y entiende que los mapuches no son flojos, no son ladrones, no son borrachos, como dicen la gente”.
 
Por su parte, el dirigente de la comunidad de Anticoy aprovecha la ocasión de pedir más recursos para la Región. “Del presupuesto que entregó el ministro de Economía, un 0,3% se va a destinar a los pueblos aborígenes. Eso es muy poco”, dice.
 
“Ojalá que este Gobierno sí sepa escuchar”, complementa Chávez Huenufil. “Todos los políticos que han pasado nos encierran en un saco. Creen que porque entregan tierras en Ercilla o Malleco está todo listo, dicen que se solucionó el ‘problema mapuche’ y eso no es así. Aquí falta que se conozcan las necesidades de cada comunidad” dice, y en eso tiene razón. Pues hoy son pocos quienes conocen que en Pitrufquén intervendrán el río Toltén y que en Coipuco hay un latifundista sin ganas de vender las tierras que pertenecieron a los antepasados de los Anticoy. 
 
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