Amanda Bynes: ¿Por qué sus últimos 4 años están plagados de escándalos?

Por Viviana Ortiz

Lo tenía todo… era una hermosa chica, con fama y fortuna. Amanda Bynes comezó su carrera a los siete años y a los trece ya tenía su propio programa “The Amanda Show”. A los 19, sus ingresos eran calculados en 2.5 millones de dólares al año, según la revista “Forbes”.

Su carrera como actriz iba en ascenso y en 2003 protagonizó la cinta “Lo que una chica quiere”, al lado de Colin Firth, además de que no se alejó de la televisión y participó en la serie “What I Like About You”. Uno de sus último trabajos fue la cinta “Hairspray” (2007), en el que actuó junto a John Travolta.

Pero en 2010 todo comenzó a derrumabrse. Se quejaba de todos los roles que le ofrecían y se comparó con Lindsay Lohan, argumentando que ella también podía interpretar personajes complejos. Pero se cansó y meses después anunció en Twitter que se retiraba de la industria del cine. ¿Su argumento? “Si ya no amo algo, lo dejo de hacer. Ya no amo la actuación y por eso he dejado de hacerl”.

Pero un par de años después volvimos a saber de ella… y ya no era la que habíamos conocido. Fue acusada de manejar en estado de ebriedad y de haber chocado contra una patrulla. Días después Bynes le pidió al presidente Barack Obama que despidiera al policía que la arresto, lo hizo a través de Twiiter.

Los problemas de alcoholismo fueron aumentando y Bynes chocó en cuatro ocasiones más por ir en estado de ebriedad. Pero sus adicciones no solo incluían al alcohol: la joven fue captada fumando marihuana. Además, en septiembre de 2012 la actriz se encerró en el probador de una tienda de ropa durante dos horas, fue expulsada de un gimnasio por ponerse a hacer ejercicio medio desnuda y se encerró en el baño de una pastelería durante media hora.

Todo le salía mal a Amanda, hasta la expulsaron del departamento en donde vivía en Los Ángeles, por romper las reglas del lugar. Estaba fuera de control y amenazó a los medios con demandarlos si hablaban mal de ella.

La joven decidió mudarse a Nueva York para dedicarse al diseño de modas. En mayo de 2013, la actriz fue arrestada en su departamento en Manhattan cuando el portero alertó a la policía de que estaba fumando marihuana en el lobby del edificio, Bynes lo negó. Sin embargo, fue llevada a un hospital para realizarle una evaluación psiquiátrica, donde la actriz afirmó que uno de los agentes de la policía había abusado de ella sexualmente. A finales de ese año salió del centro de rehabilitación.

Amanda regresó a la escuela de diseño de modas y parecía que llevaba un vida normal, hasta que a finales de septiembre de este año volvió a dar de qué hablar, después der ser arrestada por conducir baja la influencia del alcohol.

Y la historia se repitió: Bynes regresó al hospital psiquiátrico. Fue internada por sus padres con alguno engaños, después de postear en Twitter que su padre había abusado de ella. Aunque más tarde se intentó defender y dijo: “Nunca hizo ninguna de esas cosas. El microchip en mi cerebro me hace decir esas cosas, pero él es el que les ha ordenado que me pongan el microchip”.

Antes de eso, intentó robar dos tiendas en Nueva York. Amanda Bynes ha dado, una y otra vez, señales de que no se encuentra muy bien y que necesita apoyo profesional para atender sus problemas.

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