Seis datos para entender la terrible amenaza del ébola

El virus del Ébola (o simplemente ébola) apareció por allá por 1976 en el río Ébola, ubicado en la República Democrática del Congo, de allí su nombre. Hay varias especies, unas de mayor letalidad que otras.

Por Sergio Antonio Jerez

El brote actual del virus del Ébola surgió en 2013 en África Occidental y se extendió rápidamente por Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria y, según Médicos Sin Fronteras y la OMS, se propaga sin control. Hasta ahora se han registrado cerca de 4.024 muertes y 8.376 casos.

El ébola integra la familia de los filovirus, es decir, virus con estructura filamentosa. Causa una fiebre hemorrágica severa, una enfermedad con una letalidad de hasta el 90% e infecta el endotelio capilar y varios tipos de células inmunes. Hay cinco especies, las que, por su lugar y año de descubrimiento, se conocen como Sudán y Zaire (1976), Reston (1989), Costa de Marfil (1994) y Bundibugyo (2007), y el primer caso se registró en 1976, en las inmediaciones del río Ébola, un afluente del río Mongala, y por tanto del río Congo, que corre por el norte en la República Democrática del Congo (ex Zaire entre 1971 y 1997).

Este es un virus muy letal, pero con una capacidad de dispersión no muy elevada. En los brotes de fiebre hemorrágica del Ébola, la tasa de mortalidad ha variado, dependiendo del tipo de virus, entre el 25% y el 90%. Precisamente esta agresividad disminuye el alcance de la transmisión. En el actual brote, la letalidad varía entre los países, pero se sitúa en torno a un valor medio del 55%.

La confirmación de que un paciente está infectado por el virus del Ébola, sólo puede establecerse en forma taxativa mediante varias y diferentes pruebas de laboratorio, las que tienen necesariamente que realizarse en condiciones de máxima contención biológica.

Lamentablemente, el actual brote corresponde a la variedad ébola-Zaire, la más virulenta, y que está asociada a una tasa de mortalidad cercana al 90%.

Aquí algunos datos para entender mejor esta epidemia.

¿Cuál es el origen?

El origen del brote es desconocido, aunque se sabe que procede de un solo humano que entró en contacto con un animal infectado, sospechándose de tres especies de murciélagos de la fruta, portadores naturales del virus.

¿Qué enfermedad causa?

Este virus produce la llamada fiebre hemorrágica del Ébola, una enfermedad vírica aguda grave que se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolor de músculos, cabeza y garganta, asociada a vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas.

¿Cómo se produce el contagio?

Parece estar relacionado con el contacto directo con sangre y secreciones de animales o pacientes, ya estén vivos o fallecidos.

¿Qué precauciones tomar?

Los medios sanitarios deben utilizar guantes, mascarillas, gafas y trajes para no quedar expuestos al contacto directo con la sangre u otros fluidos de los pacientes infectados.

¿Se puede tratar?

No existe ningún tratamiento o vacuna, aunque hay varias medidas en proceso de experimentación. Los enfermos de fiebre hemorrágica del Ébola suelen necesitar rehidratación por vía intravenosa u oral, con soluciones que contengan electrolitos.

¿Por qué no se ha creado una vacuna?

Muchos virus carecen de vacuna. En este caso se dan varias circunstancias que dificultan la investigación: primero, la experimentación con animales es muy arriesgada y, segundo, las dificultades que provocan la letalidad del virus y las exigencias económicas que conlleva el seguimiento del bajo número de supervivientes.

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