8 crueles casos de “revenge porn” que los aterrorizarán

Por Raquel Lopez

Este año, decenas de ciudades y países han prohibido la pornografía de venganza o “revenge porn”. Este crimen sexual es uno de los más comunes de Internet. La “revenge porn” o “pornografía de venganza” es un crimen sexual que consiste en compartir imágenes íntimas de un tercero con la intención de humillarle públicamente. La mayoría de las víctimas de este crimen son mujeres que envían fotografías o videos XXX a sus parejas, quienes después deciden compartirlas. También hay casos –como CelebGate– en los que las imágenes íntimas son robadas y compartidas por desconocidos.

A continuación, les mostraremos las historias de algunas víctimas de este tipo de abuso:

Quizás el caso más famoso sea el de Amanda Todd, una joven canadiense que se suicidó el 10 de octubre de 2012, a los 15 años de edad. Todd contó su historia en un video de YouTube, pueden leerla a continuación:

“Hola. He decidido contarles mi historia sin fin. En séptimo grado solía hablar con amigos con mi webcam, conocía y hablaba con gente nueva. Me llamaban hermosa, linda, perfecta, etc. Me pedían que les mostrara mis pechos y lo hice…. un año después me llegó un mensaje en Facebook. Era de él. No sé cómo me encontró. Decía: ‘Si no haces un show para mí enviaré tus pechos’. Conocía mi dirección, mi escuela, a mis familiares, mis amigos y mi nombre. En vacaciones navideñas tocaron mi puerta a las cuatro de la mañana. Era la policía. Mi foto había sido enviada a todos.

“Me enfermé y me dio ansiedad, trastornos de depresión y de pánico. Nos mudamos y comencé a consumir drogas y alcohol. Mi ansiedad empeoró. No podía salir. Pasó un año y el tipo regresó con la lista de mis nuevos amigos, de mi nueva escuela. Creó una página de Facebook. Mis pechos eran su foto de perfil. Lloré todas las noches, perdí el respeto de mis amigos y conocidos una vez más. Nadie me quería. Me decían nombres, me juzgaban. Nunca recuperaré esa foto. Está ahí fuera, para siempre. Comencé a cortarme.

“No tenía amigos y comía sola a la hora del almuerzo. Así que volví a cambiar de escuela. Todo mejoró aunque aún me sentía sola, almorzaba sola en la biblioteca. Después de un mes comencé a hablar con un viejo amigo. Nos enviamos mensajes y comenzó a decirme que le gustaba, me coqueteaba, pero tenía novia. Un día me dijo que fuera a su casa, que su novia había salido de vacaciones. Lo hice. Fue un gran error. Nos besamos. Creí que le gustaba. Una semana después recibí un mensaje de texto que decía: ‘Sal de tu escuela’. Su novia y otras 15 niñas llegaron, iban con él. Su novia y dos amigas de ella me dijeron: ‘Mira a tu alrededor, a nadie le caes bien’. Esto ocurrió frente a mi nueva escuela (50 personas). Un tipo gritó: ‘Ya denle un golpe’. Ella lo hizo, me lanzó al piso y me golpeó varias veces. Algunas personas lo grabaron, me dejaron sola en el piso. Me sentí como una broma en el mundo. Pensé que nadie merecía esto. Estaba sola. Mentí y le dije a su novia que todo había sido mi idea. No quería que lo lastimaran, creí que en verdad le gustaba, pero él solo quería sexo. Alguien gritó: ‘Ya golpéenla’. Los maestros se acercaron, pero yo huí y me escondí en una zanja hasta que mi padre me encontró.

“Quería morir, así que cuando llegué a casa bebí cloro. Me mató por dentro (sic), creí que moriría. Una ambulancia me llevó al hospital. Me drenaron. Cuando regresé a casa lo que leí en Facebook eran mensajes que decían que lo merecía, me preguntaban si había lavado el lodo de mi cabello, dijeron que deseaban que hubiese muerto. A nadie le importó. Me volví a mudar, ahora con mi madre. A otra escuela.

“No quise denunciar a nadie porque quería olvidarlo todo.

“Han pasado seis meses y la gente continúa compartiendo fotos de cloro y de zanjas, etiquetándome. Me dijeron que intentara con otro cloro. Dijeron que esperaran que esta vez muriera realmente y que no fuera tan estúpida. Dijeron: ‘Espero que lea esto y se suicide’. ¿Por qué me pasa esto? Cometí un error, pero ¿por qué me siguen? Dejé la ciudad.

“Estoy llorando constantemente. Todos los días me pregunto ¿por qué sigo aquí? Mi ansiedad es peor ahora. No salí en todo el verano. Todo esto es por mi pasado. La vida no va a mejorar. No puedo ir a la escuela. No puedo conocer gente nueva ni estar con nadie más. Todo el tiempo me estoy cortando. Realmente estoy deprimida. Estoy tomando antidepresivos, yendo a terapia.

“Hace un mes tuve una sobredosis. Estuve dos días en el hospital. Me siento atrapada. No queda nada de mí. Nada detiene esto. No tengo a nadie. Necesito a alguien.

“Mi nombre es Amanda Todd”.

En la galería encontrarán más datos sobre Amanda. Para leer la información desde un smartphone o tablet, seleccionen “ampliar galería” y después “mostrar texto”.

Otras historias, tomadas de Reddit

1. “El exnovio de mi exnovia utilizó sus fotos desnuda para la portada de su álbum [tiene una banda]. Eso fue bastante malo […] Sugerí que lo demandara, pero ella quiso evitar el lío legal”.

2. “Un exnovio bastardo publicó mi foto desnuda en su cuenta de Instagram. He pedido que eliminen la foto muchas veces, pero Instagram no lo hará”.

3. “Cuando estudiaba la preparatoria tenía un novio por Internet, pero me imagino que solo era un loco. Uno de mis amigos me informó que había visto una foto mía donde aparecía desnuda, me envió el vínculo y fue así como descubrí que las había compartido. Me reí y le dije que no era yo. He cambiado mucho, mi cabello es diferente, perdí el acné, subí de peso y he cambiado de lentes, así que mucha gente no me reconocerá si se encuentra con estas fotografías”.

4. “Una foto de mi pene fue compartida cuando estudiaba en la preparatoria. Me refiero a que la imprimieron en playeras, la pegaron en el baño de mujeres y la enviaron por correo a mis papás. Conocí a una chica en línea y nos enviamos fotos (esto fue en los tiempos de AOL Messenger). Un lunes llegué a la escuela y la foto estaba en TODOS LADOS [sic]. Como dije, mis padres recibieron la foto. Aprendí sobre humildad mucho antes que muchas otras personas, así que me imagino que eso fue algo bueno que salió de esto. Tengo 29 años y esto sigue siendo discutido por personas a quienes no he visto en mucho tiempo, amigos cercanos que quieren tener sexo conmigo y, por supuesto, cada Navidad y Día de Gracias con mi familia. Tengo suerte porque tengo un gran miembro, de lo contrario me habría suicidado. Fui muy estúpido. ¿Cómo ha afectado mi vida? Mi pene es mi legado”.

5. “Cuando estaba casada, mi esposo y yo hicimos pornografía casera. Creí que era una buena idea y estaba equivocada. Poco tiempo después, descubrí que él era infiel y lo dejé. Me había olvidado del video por completo, hasta que un compañero de trabajo se me acercó y me contó que había recibido un correo de mi exesposo (eran amigos) y me mostró el vínculo. El maldito hijo de p*rra publicó el clip en una página porno. Envió el vínculo a todas las personas que conozco, también lo envió a mi familia. Me sentí mortificada cuando descubrí lo que había hecho.

“No hace falta decir que debí renunciar a mi trabajo. Me mudé con mis padres. Estaba siendo acosada en el trabajo. No podía ver ni hablar con mis amigos. [Un mensaje] a las usuarias de Reddit más jóvenes: no importa cuánto confíen en él o en ella, no hagan videos sexuales, no permitan que sus parejas les tomen fotos desnudas, esa mierda regresará a arruinarlas”.

6. “Mi exnovio se metió a mi cuenta de Facebook, tomó fotos que había enviado a mi nuevo novio y las publicó para que todos las vieran. Mi familia las vio, mis amigos las vieron, mi cuenta de Facebook fue cancelada por contenido sexual explícito y tardé años en recuperarla. Ahora soy paranoica con mis contraseñas y reviso constantemente el contenido que comparto”.

7. La escritora de The Guardian, Annmarie Chiarini, también fue víctima de este tipo de acoso. Ella reveló lo que ocurrió después de que sus videos íntimos fueron publicados: “Sentía pánico y ansiedad constantemente. Me despertaba a las tres de la mañana para revisar mi correo, mi cuenta de Facebook y de eBay, después buscaba mi nombre en Google. Este era un ritual que realizaba tres veces antes de tranquilizarme. En septiembre de 2011, comencé a sentir pánico una vez más, cuando un correo anónimo me anunció que una página de Internet había compartido mis fotografías”.

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