Millennials: La generación empoderada que quiere tomar el control de la sociedad

Son los jóvenes nacidos entre 1981 y 1995. Se caracterizan por un absoluto control de la información, por el empoderamiento ante los conflictos sociales y un alto grado de individualismo.

Por Daniel Inostroza

Los llamados jóvenes de la generación de los millennials se caracterizan por estar entre 18 y 30 años, aproximadamente. Han vivido con el boom de Internet y la explosión de la redes sociales y, a diferencia de generaciones anteriores, son más conscientes de los conflictos sociales.

Según el último estudio de Telefónica denominado Global Millennial Survey 2014, que fue aplicado a un total de 6.700 jóvenes en América Latina, Estados Unidos y Europa Occidental de entre 18 y 30 años, se concluye que el 72% de los jóvenes posee un fuerte espíritu emprendedor, está centrado en su desarrollo profesional y considera la pobreza, la corrupción, la economía y la educación como los grandes temas de la sociedad actual.

El periodista Óscar Jaramillo, doctor en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, académico de la U. Mayor y experto en el tema nos señala que la característica principal es que “estamos frente a una generación que se siente y está empoderada, lo que marca el principal punto de inflexión con las generaciones que la preceden”. Este empoderamiento lo podemos ver en nuestro país en 2011, por ejemplo, cuando revientan las revueltas universitarias en demanda de un cambio estructural al sistema de educación chileno. De ahí nacen importantes dirigentes estudiantiles que asumen el liderazgo y que hoy han llegado a tener cargos de representación política en el parlamento, como Giorgio Jackson, Camila Vallejo y Gabriel Boric.

Ante la posibilidad de tener una visión mucho más holística de la realidad, gracias a las nuevas formas de comunicación y los nuevos medios otorgados por las TIC’s, hablamos de una generación que se ha rebelado contras las instituciones.

“Son personas que no esperan la ayuda del Estado ni de las autoridades para resolver los problemas que los aquejan. Lo interesante de esta generación es su capacidad de insertar los temas dentro de la agenda pública y dentro de la agenda de las autoridades”, señala Jaramillo, poniendo como ejemplo los casos de conflictos ambientales como Hidroaysen o Alto Maipo, que han tenido una férrea oposición ciudadana transversal gracias a que esta generación los “puso en la agenda” a través de las redes sociales.

Nicolás Copano, uno de los millennials más influyentes del país.

Nicolás Copano lleva trece años trabajando en el área de las comunicaciones y se ha convertido en uno de los líderes de opinión más influyentes de esta generación. Con una intensa actividad en las Redes Sociales, solo en Twitter tiene 649.000 mil seguidores, el joven comunicador de 28 años representa fielmente el perfil de los jóvenes que conforman el llamado grupo de los millennials.

Esto ha quedado reflejado en su libro de 2013 Movimiento Social Media, donde señala que “la gente mayor de 35 creció creyendo en eso del periodismo ‘objetivo’ que le muestra una realidad inamovible y falsamente neutral. Post internet eso resulta una falacia. Aclaremos: la veracidad de los hechos siempre será una sola, lo que hace la red es sincerar las posturas, porque toda información se entrega desde un punto de vista (…)”.

Copano señala a Publimetro que los millennials “provienen de un mundo de abundancia. Los problemas de las sociedades latinoamericanas, por ejemplo respecto a desnutrición son muchísimo menores que hace 20 años”, además destaca que el “acceso a los bienes culturales es distinto”, producto del regreso de la democracia y la irrupción de los medios no tradicionales gracias al acceso a las TIC’s (Tecnologías de la Información y Comunicación). Y en esta dirección Copano agrega que “son relevantes: ya cumplen 20 años y el mundo valóricamente que viven es el que viene después de la caída del muro”.

Hablamos de una generación tremendamente influenciada por las TIC’s, ya que estas tecnologías permiten una comunicación mucho más efectiva y en redes, además de la posibilidad de un acceso mucho mayor a la educación. Pero más importante que el acceso a la educación superior es que “las universidades han perdido el monopolio del conocimiento, ya que internet ha democratizado su acceso”, señala el profesor Jaramillo, agregando que la tendencia ya no es hacia el manejo de la información, sino más bien a “tener capacidades más metodológicas en el área de la investigación”, porque el acceso al conocimiento ya está.

No todo puede ser bueno: los aspectos negativos de los millennials.

El escenario nos muestra una generación mucho más consciente y participativa, con las herramientas para generar cambios sustanciales en nuestra sociedad. Sin embargo, también presentan aspectos negativos, ya que, según Copano, “son de un mundo sin crisis y eso los influencia. No es culpa de ellos en todo caso, hay toda una estructura destinada a protegerlos de las amenazas. Son de un mundo “no lineal”. Nosotros prendíamos la tele esperando algo. Ellos lo encuentran on demand”.

El académico de la Universidad Mayor, por su parte, destaca que “algunos aspectos negativos es que se reemplaza el tema familiar por la carrera. Cada vez los matrimonios se casan más adultos y la tendencia es que la cantidad de hijos va disminuyendo, lo que refleja que existe un miedo al compromiso. Y en este escenario, tenemos madres o muy adolescentes o ya mujeres maduras”.

Jaramillo continúa señalando que estamos frente a una generación “altamente contradictoria, ya que ha perdido empatía. Uno puede ver mares de jóvenes subiendo a Valparaíso a ayudar cuando fue el incendio, y después puedes ver a esos mismos jóvenes negando el asiento a una señora en el metro”.

Respecto de esto, tenemos un concepto desarrollado por dos investigadores norteamericanos que son líderes en la generación de contenidos en esta área. Se trata de Barry Wellman y Lee Rainie, que hablan del ‘individualismo en red’, y que consiste en que distintas personas con una misma inquietud se unen, con la intención de lograr sus objetivos, independientemente de que estén en concordancia o no con el bien común. Lo que prima es la concreción de sus intereses, más no lo central que es el bien común.

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