5 tenebrosas historias de horror del conflicto colombiano

Por Luz Lancheros

“No hay que creer en brujas, pero que las hay, las hay”, así reza el adagio popular que pareció hacerse realidad en el caso del video viral que ha circulado los últimos días: Un soldado es arrastrado por una fuerza sobrenatural.

Pero este no es el único caso de horror real que se ha vivido en las interminables y densas selvas donde transcurre el conflicto colombiano. En un lugar y época donde la posibilidad de la muerte es más grande que la vida, desde conocidos personajes del conflicto hasta simples soldados, han relatado cómo lo sobrenatural los ha tocado, incluso para aterrorizarlos hasta la demencia. Por esta razón, presentamos 5 casos que horrorizaron a Colombia y que tuvieron que ver con su eterno conflicto armado.

Los fantasmas de las víctimas: La historia se conoció en 2007. Las víctimas inocentes de los paramilitares, descuartizadas y masacradas, comenzaron a poseer a los integrantes del bloque ‘Héroes y mártires de Guática’. Comenzaron a sufrir convulsiones y luego a echar espuma y luego a vomitar. En el Meta, se conoció, por parte del bloque ‘Martín Llanos’, que los descuartizados poseían a las víctimas y las hacían estrellar contra las paredes.

“Uno le pregunta al espíritu: ‘¿a qué viene? ¿qué quiere?’ y él le hablaba a uno en el cuerpo de la otra persona y decía, por ejemplo: ‘Yo vengo porque a mí me mocharon en tal parte y no me tiraron completa donde me tenían que tirar y si no me regresan eso entonces sigo golpeando la gente’. Ese espíritu soltaba al uno y agarraba al otro y así era casi todos los días esa recocha”.

Este testimonio se lo contó un exparamilitar de este bloque a Natalia Springer, en 2007, en El Tiempo. Paramilitares como Macaco hicieron exorcismos y misas de sanación para que los espíritus de las víctimas dejaran de atormentar a sus hombres. Otros tuvieron que enterrar a los muertos con ritos religiosos.

De igual modo, se cuentan historias de víctimas del conflicto que asustan en las densas selvas del Darién.

Los ‘cruzados’: Un rito muy común en varios bandos es “cruzarse”. Es decir, a través de un rito satánico, un combatiente protege la vida a cambio de entregar el alma al diablo, según se conoció en el mismo reportaje. Tienen que beber la sangre de un gato negro sin ojos para que entre al cuerpo del cruzado la protección del diablo. Por supuesto, tienen que pintarse las uñas de negro para que el ente los proteja.

Pero hay un testimonio escalofriante acerca de esto. En el diario de un comandante ‘para’ del bloque  Miguel Arroyave (tal y como narró la Revista Semana), se atestiguó que capturaron a 15 jóvenes del bloque de Martín Llanos. Uno estaba agónico y pedía la muerte. Dijo que era cruzado, y estaba tan agujereado que parecía que iba a morir, pero no se moría. “A mí me rezaron en cruz y yo tenía que obedecer a las ánimas para que no me entrara el plomo. Pero hoy me dijeron que llegó la hora”.

De hecho, se cuentan testimonios de guerrilleros que tuvieron que ser picados a machetazos por ser cruzados.

Las brujas : Tal y como lo mostró el documental de Discovery Channel, ‘Guerra Paranormal’, se supo que guerrilleros como Raúl Reyes tenían brujas que les aconsejaban a dónde irse. Una de ellas lo traicionó y se volvió informante del Ejército. Reyes murió en 2008, cuando el Ejército bombardeó su campamento. Pero no solo él estaba asesorado de estas mujeres. Personas como ‘Martín Sombra’  y ‘El Negro Acacio’, también tenían brujas a su lado a las que consultaban. Algunos de ellos hicieron ritos satánicos y de brujería sobre sus enemigos.

Esto también se vio en el sicariato de Medellín. Un famoso sicario hizo un pacto con el diablo para obtener más poder. Todo terminó con la muerte de su familia.

Canibalismo: En las historias que se contaron sobre la barbarie paramilitar, una de las peores fue la de los testimonios de los jóvenes reclutas, que generalmente llegaban engañados. Los que no resistían o se revelaban, eran asesinados. Generalmente, descuartizados y por faltas ínfimas.

“Una pelada se acostó con un man y quedó embarazada. La mataron y todos teníamos que pasar para partirle un pedazo y entregárselo al comandante. A uno le tocó el feto de un mes”, dijo uno de los jóvenes desmovilizados. Otro contó que tocaba comer carne humana como prueba de iniciación. “Es como comer carne de marrano. Como fritar un pedazo de cuero con carne “. También les hacían beber la sangre de los compañeros muertos para tomar “las fuerzas del muerto”.

Torturas: Las espantosas masacres paramilitares llevaron a muchas poblaciones de Colombia al límite del horror. Arrancar uñas, aserrar personas vivas (para que cupieran mejor en las fosas). Quemar vivas a personas hechas con piras de llantas de autos. O untarlas de melaza para que las hormigas las devorasen lentamente. También inyectaron veneno en víctimas para ver cómo enloquecían. Entre otras torturas.

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