Columna de Felipe de Mussy : Dinero y política

Cada cierto tiempo, algo pasa en el país que genera discusiones aceleradas. La importancia de los temas a veces queda subordinada a la presión por demostrar un cambio, una nueva ley, y no nos tomamos el tiempo necesario para reflexionar.

Hemos tenido polémicas sobre el dinero y la política otras veces. El caso MOP-GATE, sobresueldos, ministros que reconocían haber recibido dinero en sobres, entre otras cosas de la mayor gravedad. 

Hoy esta comenzando una nueva discusión debido a otra polémica con respecto al financiamiento de la política, que si abordamos con la debida seriedad, puede ser una gran oportunidad de legislar sobre la relación entre el dinero y la política. 

Llevamos 21 años avanzando en probidad y transparencia del Estado. Desde el deber de secreto en el año 93, la ley de transparencia como regla general en 1999, la reforma constitucional de 2005 y la ley de acceso a la información pública en 2008.

Me parece bien que avancemos en transparencia, en normas aceptadas por la sociedad respecto del financiamiento de la política, pero creo imprescindible que antes adoptemos definiciones que nos permitan un avance real.

¿Qué tipo de campañas políticas queremos? ¿cuál es la duración apropiada para las campañas? ¿cómo aseguramos que quien desafíe a la autoridad ya electa que busca ser reelegida, compita en igualdad de condiciones?

Antes de ser candidato, no me gustaba ver las calles de mi ciudad invadidas por palomas. ¿A quién le pueden gustar? Sin embargo, cuando estuve en campaña, me di cuenta que sin una gran tarea de difusión, nadie sabría quién era, y por lo tanto difícilmente podrían conocer mis ideas y objetivos buscados al postular al Congreso.

Es bueno que discutamos temas tan relevantes, pero creo que para hacerlo responsablemente necesitamos contestar ciertas preguntas. Por ejemplo en cuanto a los aportes que hacen personas naturales o empresas. Si el voto de una persona es privado ¿por qué el aporte de personas naturales a ciertos candidatos debe ser público? Y en cuanto a las empresas, tengamos un debate serio sin posturas adoptadas de forma previa a escuchar los argumentos de quienes estén en una u otra posición.

¡Bienvenidas las discusiones! Pero no caigamos en sesgos que se afirman en rumores o situaciones particulares. De lo contrario vamos a estar reformando leyes cada cinco años y no conseguiremos un avance real.

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