J.M. Insulza: "No ha sido fácil manejar una OEA  en la que hay muchas discrepancias ideológicas"

El secretario general del organismo multilateral hace un balance de su gestión y repasa hitos como el levantamiento de las sanciones impuestas a Cuba por el organismo o la problemática situación en Venezuela.

Por efe

“No ha sido fácil manejar una OEA (Organización de Estados Americanos) en la que hay muchas discrepancias ideológicas”, reconoce José Miguel Insulza, secretario general del organismo multilateral hace casi diez años.

“Aunque los embajadores se lleven todos muy bien y estén dispuestos a sentarse a una mesa eso no significa que vayan a concordar en todo, porque muchas veces tienen posturas ideológicas distintas”, señala el responsable de la Organización de Estados Americanos.

Ahora que se aproxima el relevo, Insulza hace balance de su gestión y repasa hitos como el levantamiento de las sanciones impuestas a Cuba por el organismo o la problemática situación en Venezuela.

Sobre la necesidad de adecuar la OEA a los nuevos retos políticos de la región, recuerda que eso es algo “ya ha ocurrido en otras ocasiones”, como cuando surgieron las dictaduras militares en el Cono Sur o se desataron las guerras civiles en Centroamérica.

“La OEA se puede adaptar, el problema no es ése; el problema es que hay 34 países con objetivos, propuestas y tamaños distintos” y eso hace que, por ejemplo, haya distintos puntos de vista sobre qué significa intervenir en asuntos internos.

Pero además de la diversidad de modelos políticos, “también existen diferencias por el tamaño y grado de desarrollo de los países miembros”.

“Dependiendo de por dónde le apriete el zapato, unos países quieren priorizar unos temas u otros”, agrega Insulza, quien recuerda que la OEA es un organismo multilateral, no supranacional.

El hecho de que en América Latina haya numerosos organismos de integración regional y subrregional no resta fuerza a la OEA, a juicio de Insulza.

“América es un continente de regiones. Probablemente la integración política y económica vaya ocurriendo a ese nivel. Hay un espacio de integración que en la OEA difícilmente podrá consumarse”, opina.

Por otro lado, el secretario general echa en falta una mayor presencia de América del Norte. “No hemos tenido una gran presencia, sobre todo de Estados Unidos, en la organización”, dice.

“Mucha gente piensa que el problema es Venezuela o Bolivia, pero ellos siempre están ahí, siempre opinan, siempre actúan”.

“Pero por alguna razón, aquello que siempre se supone, y es que Estados Unidos mete las manos en la OEA, ha estado lejos de ocurrir en el último tiempo”, agrega .

Insulza sostiene que “los tiempos cambian” y por eso “hoy día ya no es aceptable para algunos países que quienes les dictan en materia de derechos humanos no pertenezcan a las convenciones”.

Reconoce que las diferencias entre los socios, como la que existe entre Bolivia y Chile por la salida al océano Pacífico, pueden afectar a la cohesión interna de la organización.

“Pero no olvidemos -puntualiza- que ambos están en la Corte Internacional de Justicia de La Haya en virtud de un tratado suscrito en la Organización de Estados Americanos, el Pacto de Bogotá sobre Solución Pacífica de Controversias”, concluye.

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