Ligan a los 43 estudiantes normalistas de México con narcotráfico

Por Jacobo G. García

Después de 32 días, México parece estar más cerca de resolver el misterio que mantiene al país con el aliento contenido. 

El procurador general de la República,  Jesús Murillo Karam, anunció ayer la captura de cuatro personas directamente vinculadas con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

“ Hasta ahora teníamos a los autores intelectuales (el alcalde Iguala, José Luis Abarca, y su mujer, María de los Ángeles Pineda) y ahora tenemos localizados a los autores materiales”, confirmó el procurador. 

Casi a la misma hora que pronunciaba estas palabras, la policía empezó a sacar restos humanos del paraje Puente del Río San Juan, en las inmediaciones de Cocula, muy cerca de Iguala. Según las primeras versiones, se trataba de huesos y restos de cuerpos que podrían ser de los estudiantes normalistas desaparecidos. 

Hasta el momento, un mes después de la matanza en Iguala y el secuestro de 43 estudiantes, hay 56 detenidos, pero los cuatro últimos —dos halcones y dos sicarios— de Guerreros Unidos, son piezas clave en la investigación, ya que habrían participado directamente en la desaparición de los alumnos, según las autoridades.  

“ Dos de los detenidos confesaron que recibieron a un grupo amplio de personas”, dijo Karam, versión que los halcones ratificaron.

La información proporcionada por la Procuraduría General de la República (PGR), aunque sucinta, adelantó algo más grande: “Toda la  fuerza del Estado mexicano está trabajando en esta dirección”, dijo el procurador; “por el momento tenemos 56 detenidos, pero les aseguro una cosa: habrá muchos más” sentenció.

Quieren involucrarlo en narcotráfico”

Una hora antes, desde Los Pinos, el presidente Enrique Peña Nieto aseguró que colaborará estrechamente con el gobernador sustituto de Guerrero, Salvador Rogelio Ortega, y pronunciaba una frase que cayó como un bálsamo entre las familias de los 43 desaparecidos: “Nuestra prioridad es atender a los familiares que hoy pasan por un mal momento. Vamos a mantener el contacto y conversaciones con las familias”.

Lo anterior en respuesta a la decisión de las familias de romper con la Secretaría de Gobernación después de que les insinuaran que una de las líneas de investigación apunta a que los jóvenes tenían vínculos con el crimen organizado.

La insinuación fue un jarro de agua fría para Mario César, quien abandonó entre lágrimas la reunión en la que anunciaban el fin de las conversaciones. Mario César, soldador de profesión, padre de César Manuel, no dejaba de fumar un Marlboro tras otro: “Estoy acabado, acabado, acabado”, lloraba con el cigarro en la boca en el patio de la escuela de Ayotzinapa, donde hasta el 26 de septiembre estudiaba su hijo.

“ No nos entregan, no nos dan respuesta y ahora quieren involucrarlo en narcotráfico, ya no se puede más. No queremos otra cosa; y que nos lo devuelvan ellos, porque ellos se lo llevaron fue la misma policía (vuelven a llorar). Antes éramos víctimas de los bandoleros ahora dicen que somos nosotros los bandoleros.

“ Por eso se rompió el diálogo, por eso queremos que nos atienda Peña Nieto (…) y creo que no es nada del otro mundo. Es su obligación porque cuando pedía el voto y nos daba la mano nos quería a su lado”, recordó. “Ahora queremos que nos dé la mano de nuevo para encontrar a nuestros hijos, porque ellos se los llevaron”, sollozó el hombre. La respuesta de Peña Nieto no se hizo esperar y un día más tarde ofreció mantener el contacto. 

Así lo dijo

Lo que sea que haga el Gobierno mexicano (sobre los 43 normalistas desaparecidos); debe hacerlo rápido”.

John Dimitri Negroponte, ex embajador de EU en México.

La cifra

56

personas han sido detenidas hasta la fecha por vinculación con los hechos acaecidos en Iguala el 26 de septiembre.

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