Los chilenos cada vez más lejanos al matrimonio y aumentan fuerte los divorcios

Hace 15 años atrás, por cada 100 bodas, se registraban 9 nulidades matrimoniales . Hoy, mientras 100 parejas se casan, otras 176 parejas se están divorciando. La principal razón de separación es la infidelidad, llegando a un 61% del total, según un estudio publicado por SeparadosdeChile.cl.

Por Daniel Inostroza

La organización SeparadosdeChile.cl ha dado a conocer un estudio realizado con los datos recogidos entre el período 2004-2014, con cifras que entregado el Registro Civil y el Poder Judicial, respecto del comportamiento de los chilenos para contraer matrimonio y para romper este vínculo.

Las cifras hablan de un crecimiento exponencial por el desinterés a contraer este compromiso y que, a su vez, las personas que deciden divorciarse superan con creces a las primeras.

Así lo dio a conocer el director de la organización, Ricardo Viteri, quien señaló que los resultados obtenidos “constituyen un potente indicador y a la vez uno de los elementos probatorios de que la institución matrimonial en Chile estaba padeciendo una larga agonía desde hace un cuarto de siglo y la legalización del divorcio sólo transparentó su decadencia”.

Se identifica el número de causas de divorcios, separaciones judiciales, nulidades y notificaciones de cese de convivencia presentados el 2013 ante el Poder Judicial, junto a datos del Registro Civil, constatándose que se presentaron un total de 111.363 procesos, lo que se traduce que el año pasado ingresaron diariamente 391 procesos de separación legal al sistema, en contraste con los años 2010 y 2012 que se presentaron 203 y 302 procesos diarios, respectivamente.

También se constató que en 2013 el Registro Civil celebró 63.413 bodas, cifra inferior a los 66.132 y 65.290 matrimonios inscritos en 2011 y 2012 respectivamente. “Si excluimos a los divorciados vueltos a casar, se observa una clara tendencia a la baja en los matrimonios primerizos que en los últimos años 24 años han disminuído a menos de la mitad de las 104.740 bodas contraídas en 1990”, aseguró Viteri.

Un fenómeno que trajo la posmodernidad

Para el académico de Universidad Mayor y experto en sicología de parejas, Edmundo Campusano, este fenómeno responde a una tendencia de la posmodernidad, que con la caída del muro vio derribadas también las polarizaciones y las estructuras sociales más rígidas comenzaron a debilitarse, como el matrimonio.

“Nos encontramos con un mundo donde las grandes verdades ya no son tales y el mundo deja de vivir pensando en las grandes utopías y en los modelos en los cuales nos organizábamos, como la familia como estructura y célula básica de la sociedad, y que es como la conocíamos en Chile durante los años 80”, señala Campusano.

Durante el período previo a la entrada en vigenica de la Ley de Divorcio en Chile, el estudio constata que en 1999, se registraban apenas 9 nulidades matrimoniales por cada 100 matrimonios, el 2004 aumentaron a 12 por cada 100 bodas, pero el 2009, producto de que ya existía la posibilidad de romper el matrimonio unilateralmente, se habían disparado a 93 separaciones por cada 100 bodas y el 2013 aumentaron a 176 por cada 100 bodas.

Para Viteri, “el divorcio transparentó una realidad hasta entonces camuflada : las relaciones matrimoniales en Chile son tremendamente inestables. A su vez la relación matrimonios-separaciones es un indicador probabilístico que nos ubica como uno de los países más divorcistas del planeta”.

Para el académico, hasta los años ochenta en Chile “vivimos en una superestructura social, valórica, moral e inluso religiosa que hacía que las personas mantuvieran ciertos ritos”, complementando que vivimos un “proceso de transición, ya que no somos tan anticuados como en los 80, pero tampoco lo suficientemente modernos como lo son en otros países del mundo”.

Campusano señala que “la demanda que hoy tiene el ser humano de exitismo, de comptenencia, de desarrollo y de ‘ser alguien en la vida’, en un mundo cada vez mas competitivo y materialista, donde el sentido de la identidad y del sujeto está puesto en el tener y en el hacer, pero no en el ser”, influye directamente en la voluntad de compartir un proyecto común con otra persona, más allá de establecer un vínculo ligado a lo religioso.

Crisis de credibilidad en las instituciones

Para el diácono José Manuel Borgoño, quien junto a su esposa Mónica Undurraga fueron designados este año “Delegados para la Pastoral Familiar” por el Cardenal Ricardo Ezzati, la crisis de credibilidad en el matrimonio se debe a una falta de compromiso de las personas, pero en todos los aspectos de su vida. “La falta de compromiso no es solamente con el matrimonio, también se ve en el trabajo, y en distintas actividades, pero la tónica es la variabilidad, la inestabilidad y la falta de compromiso en cada una de ellas. Por ello el matrimonio tampoco puede sustraerse de eso”, señala el representante de la iglesia.

Borgoño señala que desde la iglesia  “estamos preocupados pero también sabemos que hay un cambio de época, de ir hacia compromisos más profundos, pero para llegar a ese nivel de compromiso pasamos por esta etapa, como una especie de adolescencia”.

El diácono agrega que hay una crisis de credibilidad “en todas las instituciones y la iglesia no escapa de eso, además que mientras más valorada era, más dolían las caídas, y eso influye en el compromiso, porque en la medida que tú crees en las instituciones, tiendes a permanecer más y tener una relación más estrecha con ellas”.

Finalmente, Vitori concluye que las principales razones para romper un matriomonio siguen siendo “las infidelidades, gatillando el 61% de éstas a nivel nacional”, y agregó que , “al momento de divorciarse, 8 de cada 10 separados y separadas tienen nueva pareja y 85 por ciento de éstos están conviviendo con esa nueva pareja”.

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