Cómo hacer reír con chistes cortos: claves para obtener una carcajada en los demás

Por Jaime Liencura
Conseguir carcajadas entre tus amigos es súmamente difícil, sobre todo si sueles reunirte con maestros de la imitación de grillos.  Y para tratar de cambiar el punto final para terminar una conversación, por un emoticón de una cara sonriente, en Publimetro entrevistamos a dos exponentes del Stand Up Comedy chilenos, especialistas en chiste corto.
 
Uno de ellos es Cano Saavedra, ex participante del Club de la Comedia, que dice que se convirtió en humorista por accidente. “Cuando decidí ser abogado todos se rieron de mi”. El otro es Aníbal @Odioalsol, quien se dedica a hacer shows en Santiago mientras analiza temas de actualidad. Por eso en su twitter escribe que “si cambian el billete de luca por una moneda hay que tener cuidado. Si le ponen la cara de una mujer la luca pasa a valer un 35% menos”. Y aunque no lo crean, es feminista.
 
– ¿Cuál es la fórmula para hacer un chiste corto?
– “Hay que generar una pequeña expectativa y luego romperla, sin perder el sentido lógico de lo que estás diciendo. Básicamente es hacer pensar a todos que girarás a la izquierda, y luego girar a la derecha. Esa sorpresiva incongruencia genera la tan anhelada risa”, dice Aníbal, experto en wuajajá.
 
– ¿Qué temas de actualidad serían más chistosos? ¿Por qué?
– “Para mí todos los temas tienen el potencial de ser chistosos. Hay que saber cómo abordarlos no más. El único que no me da risa es el de la guerra de los sexos, porque está demasiado trillado como para causar alguna sorpresa”, dice Cano Saavedra.
 
– “Mientras siga siendo un tabú, el sexo va a ser el tema que más le dará risa a la gente. Es tan universal como incómodo; dos factores que ayudan mucho a la hora de hacer reír”, agrega Aníbal.
 
Comprobando la fórmula: 
 
Pusimos a prueba el método de ambos, proponiéndole temas de diferente índole. Este fue el resultado:
 
– ¿Qué dirías sobre el bullyng, Aníbal?
– Yo era de los que hacía bullying en el colegio. Les ponía apodos, les pegaba, era terrible. Pero con el tiempo me di cuenta que eso estaba mal, y dejé de ser profesor. 
 
– ¿Y tú, Cano, qué le dirías a la gente que te lee esta nota?
– ¿Se puede decir pico en este diario? Mi respuesta involucra un tucán.
 
– Y sus familias, ¿qué opinan de ustedes?
– “Mira, mi abuelo es un hombre muy melancólico. Por ejemplo en el invierno, cuando llueve fuerte, siempre se ubica en una ventana y mira por ella durante horas. Al final siempre me conmueve y lo dejo entrar”, contesta Aníbal.
 
– “Siempre pensé que mi papá había sido distante conmigo, pero al final me di cuenta de que era un enano”, responde Cano.
 
– Hablemos de la infancia, ¿qué puede decir la gente para hacer reír a sus compañeros cuando hablen de ellos cuando niño?, Aníbal.
– Por ejemplo, contar su experiencia como scout. Así, pueden decir que ‘en uno de nuestros paseos, con mis amigos, encontramos un cadaver. Lo que hicimos fue enterrarlo, taparlo con flores, y complicar mucho el caso Matute’.
 
– Cano,respecto a los temores, ¿qué te da miedo?
– El agua. No sé nadar y tengo mucha sed.
 
Finalmente, algo para hacer reír con la actualidad
– “Ahora sería católico si en vez de meterme miedo con el infierno los de catequésis me hubiesen dicho que podía violar niños sin irme preso”, dice Aníbal
 
– “No me gusta la actualidad. Me gustaban como eran las cosas antes. Los niños de antes no son como los de ahora. Ahora son adultos”, dice Cano Saavedra.
 
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