Ultraortodoxos de Jerusalén estupefactos por matanza en sinagoga

Por John Davison, AFP

El martes amanecía como siempre en el arbolado suburbio de Har Nof, en el oeste de Jerusalén, con los rezos en la sinagoga local, pero poco después un fiel ultraortodoxo judío, conmocionado, lloraba la muerte de cuatro fieles en un sangriento atentado.

A las 07H00 (05H00 GMT), dos palestinos armados con una pistola y cuchillos de carnicero irrumpieron en el templo y acuchillaron a cuatro personas antes de morir bajo las balas de las fuerzas de seguridad, dijo la policía.

Los policías acordonaron la zona entre los lloros de las mujeres allí congregadas, mientras decenas de especialistas forenses se reunían alrededor de la entrada de la sinagoga e inspeccionaban lo que parecía ser el automóvil de los atacantes.

Sarah Abrahams, una horrorizada vecina, describió escenas de la matanza. “Yo salí para mi paseo matinal y pasé por la calle arriba de la sinagoga”, dijo.

“Alguien me indicó que no me acercase y que algo grave estaba pasando, pero yo me acerqué para ver”, agregó esta mujer. “Había gente que venía corriendo de la sinagoga, y un hombre sentado en el suelo cubierto de sangre, parecía que había sido acuchillado”, afirmó.

“La policía ya estaba allí, y cuando uno de los terroristas salió de la sinagoga lo mataron a balazos en la escalinata”, subrayó.

Mientras Sarah Abrahams hablaba, los médicos sacaron a cuatro cadáveres uno tras otro, cada uno envuelto en plástico blanco, y los colocaron delicadamente en ambulancias.

Los cuatro muertos en este atentado era hombres israelíes con doble nacionalidad: tres eran estadounidenses y uno británico, informó la policía.

Este raro ataque en un lugar de oración, que conmocionó a Israel, tuvo lugar luego de meses de disturbios en el sector árabe anexado de Jerusalén y en medio de una ola de mortíferas agresiones aisladas cometidas por palestinos.

 
“¿Por qué nosotros?”
Los habitantes estaban asombrados de que dicho ataque hubiera tomado como blanco a su vecindario, alejado de las zonas de Jerusalén Este donde se han producido muchos de los actos de violencia.

“Esta es una comunidad de yeshiva (seminario judío). Un noventa por ciento [de los habitantes] no hacen el servicio militar. Nosotros no somos violentos”, dijo Moshe Eliezer.

“Hoy me desperté 15 minutos tarde, normalmente hubiera estado allí rezando”, añadió, mientras luchaba por contener el llanto.

“Conozco a uno de los chicos”, agregó Eliezer, refiriéndose a una de las víctimas. “Era un gran erudito, y no hubiera matado a una mosca”, dijo.

Tanto el gobierno como la opinión pública acusan ya al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas.

“Este es el resultado directo de la incitación de Hamas y Abu Mazen [Abas], una incitación que la comunidad internacional ignora de forma irresponsable”, afirmó el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Eliezer está de acuerdo. “Los líderes palestinos estuvieron incitándolos [a los futuros atacantes] durante años, diciendo que nosotros somos un tumor canceroso”, afirmó. “Quieren aniquilarnos”, agregó.

Por su parte, Abas condenó el ataque del martes y “todas las acciones violentas”, pero también denunció las “provocaciones” de los extremistas judíos que piden el derecho a rezar en la Explanada de las Mezquitas, un lugar sagrado para las dos religiones y uno de los sitios más sensibles de Oriente Medio.

El Hamas (acrónimo en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica) afirmó que dicho ataque era una respuesta a la muerte de un conductor de autobús palestino de Jerusalén Este, que fue encontrado ahorcado en su autobús en circunstancias controvertidas.

“Quizás sea nuestra propia culpa”, agregó tristemente Eliezer refiriéndose a la violencia contra los judíos, si bien “no por las razones que alegan los izquierdistas, sino por motivos espirituales”.

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