Columna Come y Calla por Felipe Espinosa: Sorpresa

Por Felipe Espinosa

La cantidad de restaurantes en la capital es considerable, es un rubro en constante crecimiento, no sé si próspero, pero con toda la oleada de programas culinarios en la pantalla chica la cosa se pone en boga, es evidente que el curso de los realities nacionales conlleva a que todo el mundo demuestre cierto interés a la industria, a los personajes, productos y preparaciones, las opiniones hoy contienen algo de conocimiento técnico y el vocabulario de muchos sibaritas novatos se ha enriquecido.

Como siempre la televisión marcando la pauta, creando un reflejo de la sociedad actual que en su afán consumista hoy le entrega el horario estelar a la gastronomía, nunca olvidaré que antes de que existiesen las escuelas y de que el rubro se llenara de profesionales las cocinas no eran más que un despiche de héroes fracasados, de ex convictos limpiando sus papeles o simplemente de gente que no supo qué hacer con su vida. Actualmente todo cambió, la realidad obedece a una fotografía del momento que vive el mercado, muchas escuelas es a muchos egresados que es a la calidad de las cocinas, eso creo y espero estar en lo cierto.

Si antiguamente nuestros antepasados sólo tomaban tinto o blanco, también había una limitada gama en la elección de los restaurantes, si mal no recuerdo las familias no se movían más allá de los chinos, las parrilladas, tratorías y algunos salones de té, épocas donde aún no existían ni los peruanos, ni los sushis, menos la cocina de vanguardia, pero gracias al dios gourmet todo eso cambió.

Otra cosa que no cambia con el tiempo es la disposición de comer en los grandes hoteles, como que le asusta a la gente, los discriminan sin razón, siempre mis conocidos me preguntan dónde ir y siempre repetiré que algunas de las mejores cocinas de la ciudad ciertamente se encuentran dentro de lujosos hoteles, hace pocos días visite uno que abrió este año, Catae está disfrazado dentro de la ultra moderna fachada del hotel Renaissance, disfrazado digo porque en su interior se respira un aire muy distinto, es súper elegante y acogedor, hay una mixtura en el mobiliario desde cómodas mesas hasta unos descansos de grandes sillones, destaca también una larga mesa de pisos altos frente a la cocina, como casa moderna tiene a los cocineros a la vista ejecutando su show, fuimos bien atendidos desde que nos abrieron la puerta del lobby, extraordinaria secuencia de gestos serviles, probamos la coctelería y estuvo a la altura, de entradas un tímido tártaro de vacuno pero compensado con un sorprendente carpaccio de hongos australes, mientras el sommelier de turno nos servía nuestros vinos por copa llegaron las carnes que esperábamos, el plato de ella, filete con papas y un sinfín de detalles, el mío un trozo de vacío (tapapecho) cocinado al vacio por 18 horas, una carne sorprendentemente blanda y sabrosa escoltada por un gratín de papas con prieta, pedimos un postre en forma de huevo creado en base de chocolate blanco y maracuyá.

De un ambiente exquisito se respira tranquilidad, talento y modernidad, los domingos ofrecen un brunch desde el mediodía por un precio módico para repetirse todas las veces que quieras, súper conveniente, espero volver a conocerlo.

COORDENADAS: •Catae, Presidente Kennedy 4700, Vitacura

• Teléfono 2 26788888

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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