El escritor chileno que en 2011 predijo un caos en Santiago a causa de ataques con bombas

Por Jaime Liencura
Se llama Jorge Baradit y aún era 2011 cuando predijo que el caos se apoderaría de Santiago a causa de ataques bombas que ocurrirían en el edificio del Ministerio de Defensa, la Torre Telefónica y la Escuela Militar. Cabe señalar que esta última locación se encuentra a escasos metros del Subcentro, donde se registró el atentado explosivo de septiembre que terminó con tres personas formalizadas por terrorismo.
 
El libro gráfico en cuestión, llamado “PDK: La Policía del Karma” se trata “de una guerra contra 1891”, como dice Jorge Baradit. Todo comienza cuando una serie de bombas explotan en varios puntos claves para un país: ministerios, empresas y cuarteles militares. En uno de esos ataques se descubre que las bombas habían sido enterradas con mecanismos de relojería para que estallaran en el año 2012. “Literalmente nos estaban bombardeando desde el pasado”, relata.
 
– ¿Y por qué se te ocurrió esa forma de caos en Santiago?

– Apareció en mi cabeza la idea de pequeñas acumulaciones, nodos de energía psíquica explotando. Es necesario que hayan terremotos en Chile cada cierto tiempo para liberar esa energía que acumulamos dentro. De ahí a la idea de bombas enterradas explotando secuencialmente hubo un paso. Además, la literatura fantástica habla en analogías y metáforas. La idea de una serie de bombas es una metáfora del estallido social que prefigura el nivel de  opresión que está viviendo el ciudadano medio. Gente estallando en las calles. Gente haciéndose estallar.
 
– ¿Crees que es posible que los atentados bombas tengan que ver con alguna teoría conspirativa?
 
– Es extraño, porque estas bombas parecen favorecer a todos los grupos políticos. La derecha cree que hace ver mal al gobierno, el gobierno encuentra una razón para desviar la mirada, los radicales piensan que es el inicio de una contingencia pre-revolucionaria, etcétera. Parece una manzana de la discordia arrojada por otra mano. Pero lo más seguro es que sean grupos radicales que sienten que llegó el momento de pasar a la acción, de una manera muy ingenua.
 
– Ahora, por supuesto es más divertido creer que se trata de una guerra secreta de corte mágico (como ocurre en el libro). Quizá los puntos donde han estallado bombas sean los chakras de la ciudad y estén buscando realizar un ritual, despertar el espíritu de Santiago indígena o abrir una puerta para traer a alguien de regreso. Desde la Quintrala hasta nuestro demonio más querido: Pinochet.
 
– Sin embargo, la realidad es más chocante
 
– Es cierto. Por eso quiero recalcar que una bomba real no tiene nada de divertido, es una tragedia que puede terminar afectando a quienes incluso dices defender: las víctimas han sido obreros e indigentes, ningún objetivo real. Siempre personas. Eso es atroz.
 
– Durante la formalización del caso Bombas, una de las evidencias fue un póster de Guns & Roses. También se ha vinculado el veganismo con los atentados explosivos. ¿Tu libro podría verse involucrado en estas materias? 
 
– ¡Espero que no! (ríe). Pero cuando desarrollamos la página web para reclutarse en la Policía del Karma, una novela gráfica donde planteo la existencia de una Policía secreta gubernamental que investiga a gente por crímenes que habría cometido en otra vida, entre mucha gente que se inscribió para recibir una “misión” me encontré con dos tipos de casos: personas que efectivamente querían unirse a la PDK (inexistente) dispuestos a asumir misiones “extrañas” y personas que claramente estaban investigando si este “movimiento” estaba reclutando gente con otros objetivos. Una amiga cientista político me insinuó que se trataba de policías chilenos encargados de rastrear la creación temprana de movimientos subversivos. Así que he rozado la clandestinidad.
 
Trabajos nuevos
 
El escritor, que tiene a su haber libros como Synco y Lluscuma (ganadora del Premio Municipal de Santiago 2014), aprovecha de adelantar sobre el proyecto en el que trabaja: uno que también vincula la historia del país con cuestiones sobrenaturales. De hecho, uno de los personajes es el mismísimo Arturo Prat quien, según Baradit, practicaba espiritismo.
 
– ¿Puedes contarnos adelantos de tu próximo trabajo y así prepararnos para otro caos?

– Estoy en un proyecto de libro que involucra a Prat espiritista, a los soldados de La Concepción, la masacre del seguro obrero y otros pasajes de nuestra historia, oscuros, desconocidos. Porque de lo único que hay que preocuparse es de extraviar la memoria. Así se repiten los errores y se olvidan las traiciones. No basta con borrar un par de líneas de una declaración de principios para enmendar el pasado. Ese tipo de cosas solo las puede hacer Marty McFly. La amnesia será la pandemia del futuro, cuando le entreguemos a la ‘inet’ la responsabilidad de recordar por nosotros y a las inteligencias artificiales o a la algoritmocracia la capacidad de decidir por nosotros, así nos volveremos mascotas de nuestra propia infraestructura tecnológica. Y ya saben lo que se dice: Skynet está a la vuelta de la esquina y no será amable con sus mascotas.
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