Columna de Nicolás Copano: #yomerebelo o #yomerevelo

Por NICOLAS COPANO 

El lunes en la noche la Unión Democrata Independiente dio una señal preocupante al país.. Como unos niños molestos porque mamá no les quiere dar un chocolate lanzaron un video donde critican el curso de las reformas.

Al pasar las horas e inundados de insultos y parodias, empezaron sus voceros a desesperarse: Gustavo Hasbún dijo que el video era interno, como si lanzar una secuencia en la era de internet con un hashtag fuese algo que no buscaba ser replicado. En Youtube desactivaron los comentarios y las evaluaciones.

Quizás no lo saben, pero el video se replica con la música de video loco en miles de pantallas. Y no deja de alertarnos sobre lo mismo que nos sorprendió del inesperado viral de sicología de la Universidad de Los Andes y del mensaje ABC1 de Nicolás Correa: hay un problema cognitivo generalizado que le pega a la derecha. Hay una forma de procesar la información que les está haciendo un daño preocupante y se ven indolentes. No lo escribo con el afán de pegarles, sino con la intención de que mejoren. Si mejoran, los argumentos del otros se tienen que volver aún más sólidos. Eso es lo que se espera de una discusión frente a la gente para que ésta vaya a votar por sus políticos. Se espera un país maduro. 

Cuando te digo que el problema es cognitivo tiene que ver con cómo procesan la información sus expertos en comunicaciones. De partida al decir #YoMeRebelo deben recordar que en la historia rebelarse tiene que ver con responder a un status quo. Hoy el status quo es la no reforma. Ellos no se están rebelando: se están revelando. Te dicen que las cosas están bien y no necesitan cambio. Ese es su diagnóstico. Pero usan la palabra mal. Están contratando a los publicistas equivocados: muchachos, los están engañando. No les están dando lo que están pagando.

¿No me creen? la frase de Andrea Molina, rodeada de autos caros, tratando de hablarle a la clase media que anda en un sistema de transporte público de espanto lo desnuda a un punto angustiante: “Me rebelo contra todos aquellos que hoy día no pueden tener una salud digna”. En síntesis: se revela contra los enfermos. Acto fallido involuntario. Cualquier crítico puede tomar esa secuencia y volverla una parodia hasta la saciedad. Ese error puede costar caro.

Puede costar tan caro como las frases de Evelyn Matthei, o las amenazas desde los diarios. Lo que acá pasa es que estamos en las últimas semanas del año y esto fue un ataque coordinado que salió mal: Matthei contra Bachelet recuerda a la pequeña casa en la pradera donde Nellie odiaba a Laura Ingalls. Cuando se dice “impresionada de la incapacidad” y dice que “ella ha pedido estupideces” no sólo descalifica a los electores de la Mandataria, sino también achica el campo del diálogo a un punto crítico donde parece ser que sólo queda patear el tablero.

¿Por qué dice que va a reventar el país? ¿Por qué quiere hacer sentir crispación? ¿Cual es la idea? ¿quieren dar la sensación de decir que esto es una nueva Unidad Popular y todos sabemos cómo termina? ¿Están amenazando? ¿Eso es rebelarse? ¿O se están revelando?

Bueno, hay bastantes diferencias con la UP: en primer lugar las colas de hoy son por iPhones, entradas a Lollapalooza y lanzamientos de multitiendas.

“UP” es una película disponible en Netflix amigos, seamos serios.

Dejemos de jugar a entregarle miedo a la gente.

Es hora de que acá se sea serio. Que se planteen argumentos. Los chilenos votaron: tanto operativo desesperación se ve muy raro, muy sospechoso. Ojo con que no pase nada: ese final sí que es preocupante. O quizás es la puerta a un “que se vayan todos”: tal vez los que menos quieren asamblea constituyente le están haciendo la mejor campaña de la historia.

Por eso, muchachos de la UDI piensen bien a dónde están empujando todo. Pongan el enfoque en las soluciones. Dejen de crispar al país. Y no se evidencien: cuando usan los códigos de la izquierda, como validar la calle, usar carteles, llamar a rebelión, confirman la teoría que hace rato escribí en estas mismas páginas: perdieron la batalla cultural. Y ahora quieren usar sus códigos para reafirmarse.

Es demasiado evidente que son la minoría con eso. Son la disidencia. No validemos violencias verbales ni de ningún tipo frente a eso. 

Tengamos conciencia. Es la hora de la perspectiva y los argumentos, no de los pataleos.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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