Columna de Magdalena Piñera: El precio de la porfía

Por magdalena Piñera

¿Ha visto esas personas que –en pleno verano- andan muy abrigadas e incluso con paraguas? Son los que no creen en los informes meteorológicos y prefieren asomarse en la mañana por la ventana para saber cómo estará el tiempo durante el día.

Si ven el cielo nublado, algunas gotas de agua en el suelo y sienten un poco de frío, salen de sus casas abrigados y hasta con paraguas. Cuando el sol del mediodía brilla y calienta el aire, en medio de un despejado cielo azul, algunos de estos escépticos de la meteorología, se sacan la parka y dejan el paraguas. Otros –los más porfiados- deciden seguir abrigados y con el paraguas en la mano, esperando la fría lluvia que imaginaron en la mañana.

Durante el 2011, las calles de nuestro país fueron testigos de masivas marchas exigiendo una educación “pública, gratuita y de calidad”. Cuando los dirigentes de la Nueva Mayoría se asomaron por la ventana y vieron este espectáculo dijeron: “Se derrumba el modelo. Chile quiere el fin del lucro, el copago, la selección y educación superior gratuita para todos”.

Sin embargo, tal como les sucede a los que andan con paraguas y parka en un caluroso día, la realidad les está demostrando que están profundamente equivocados.

En política, las encuestas son como los informes de meteorología, si estos últimos miden la temperatura, humedad, radiación solar, etc., las encuestas reflejan lo que piensan y sienten las personas en un momento determinado.

Y sabemos que los últimos sondeos de opinión pública han reiterado, una y otra vez, que la Nueva Mayoría se equivocó con el diagnóstico sobre lo que necesitan y quieren los chilenos y que, por tanto, las reformas del Gobierno –tal como el paraguas y la parka- deberían ser dejadas de lado.

La penúltima encuesta CEP reveló que el 57% de los chilenos está en contra de la gratuidad universal en la educación superior porque piensan que las universidades deben ser gratuitas sólo para los estudiantes de familias con menos recursos. Es el triunfo del sentido común por sobre el ideologismo de los actuales y pasados dirigentes de la Confech.

La ciudadanía no está dispuesta a despilfarrar cerca de US$5.700 millones anuales para pagarles la universidad a los jóvenes de mayores recursos y obviamente prefiere que el Estado destine esos recursos a necesidades sociales más urgentes. Más aún cuando sabemos que el 60% accede a becas y créditos del Estado.

Hace pocos días, la última encuesta CEP ratificó el error de otro equivocado diagnóstico de la Nueva Mayoría: el derrumbe del modelo económico. Cuando en este sondeo les preguntan a los chilenos qué situación creen que tendrán en el futuro sus hijos cuando tengan su edad, sobre el 70% respondió que piensan que será mejor respecto del trabajo, salud, posición social, ingresos, vida familiar, etc. Es decir, la gran mayoría de los chilenos cree que este camino que hace algunas décadas estamos recorriendo nos llevará a un país con más oportunidades de desarrollo.

Un hecho que también confirmó la encuesta de Cadem de noviembre pasado al revelar que el 59% de los chilenos está de acuerdo con que el modelo le permitirá a las próximas generaciones de chilenos tener más oportunidades que en el pasado.

No obstante, y a pesar de que en un día despejado cuesta mucho más tapar el sol con un dedo, en La Moneda siguen con la calefacción prendida y esperando a que llueva. El problema de esta porfía ideológica es que cuando el capitán del barco no sabe dónde está, tampoco sabe hacia dónde va y el precio lo pagamos todos los chilenos, y muy especialmente los más pobres y la clase media que ven cómo los precios suben pero no los sueldos -producto de la inflación- y cómo también aumenta el temor de perder el trabajo en un país cuya economía no crece ni genera empleos como ocurría hace poco tiempo.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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