¿Cómo saber si tu hijo es sordo? Tips para detectar trastornos auditivos en los niños

Que el niño o niña presente mayor lentitud en el aprendizaje, que sea más distraído, que no entienda bien algunas instrucciones o que simplemente no preste la debida atención a los estímulos sociales, son algunas de las consecuencias de una hipoacusia. 

Por publimetro

Que el niño o niña presente mayor lentitud en el aprendizaje, que sea más distraído, que no entienda bien algunas instrucciones o que simplemente no preste la debida atención a los estímulos sociales, son algunas de las consecuencias de una hipoacusia.

La hipoacusia es un problema frecuente, pero poco conocido en nuestro país. Tiene una tasa de padecimiento en Latinoamérica de 1 a 3 por cada  1.000 nacidos y se define como la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos. Esta condición se clasifica como leve, moderada, severa o profunda.  

“Un niño con hipoacusia  de leve a moderada, alcanza a escuchar gran parte de los sonidos del habla, con los que podrá desarrollar lenguaje,  pero con dificultades; esto conlleva trastornos en el lenguaje comprensivo y expresivo. Por su parte, la sordera profunda impide la estimulación del sistema nervioso auditivo, dificultando la adquisición del lenguaje oral a tiempo”, explica Carolina Giesen, fonoaudióloga

Los niños incorporan el lenguaje hasta los tres años de vida y desarrollan su audición hasta los dos años. “Es por esto que es de suma importancia detectar el problema auditivo a tiempo, realizar un diagnóstico certero a edad temprana y brindarle al niño el tratamiento que necesita”, comenta María Laura Carral, audióloga de MED-EL.

El Diagnóstico

Que el niño o niña presente mayor lentitud en el aprendizaje, que sea más distraído, que no entienda bien algunas instrucciones o que simplemente no preste la debida atención a los estímulos sociales, son algunas de las consecuencias de una hipoacusia. Todo ello, contrae complicaciones tanto para el niño con esta condición como para su entorno familiar y social, que muchas veces malinterpreta o confunde su conducta, asociándola incluso a diagnósticos errados como déficit atencional o autismo.

“Es fundamental que los padres, o el adulto a cargo del menor, presten atención a su desarrollo y sepan cuáles son los síntomas típicos de pérdida auditiva para ayudar a evaluar si el niño escucha dentro de los parámetros que se consideran normales”, explica María Laura Carral, audióloga de MED-EL.

Ponga atención a estos síntomas:

¿No reacciona a los sonidos fuertes?
¿Tiene problemas para distinguir de dónde viene un sonido?
¿Empieza a balbucear, pero el murmullo no se convierte en un discurso comprensible?
¿No reacciona a las voces, sobre todo cuando no lo tienen en brazos?
¿No cumple órdenes o malinterpreta las instrucciones?
¿Actúa frustrado por razones desconocidas?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es “sí”, o ante cualquier otra duda sobre el progreso de la audición de un niño, lo primero es consultar con su pediatra y realizar una evaluación audiológica con un otorrino, quien le indicará los pasos a seguir.

 

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