Columna de Felipe Kast: Minuto de silencio

Por Felipe Kast / Diputado Evópoli

La semana pasada tuvimos un día triste en la Cámara de Diputados. En el Día Internacional de los Derechos Humanos comenzamos el día con un minuto de silencio que lo único que provocaría sería división y dolor para las familias de quienes sufrieron violaciones a los Derechos Humanos en nuestro país. Desde Evópoli rechazamos de inmediato el desatino de dicha iniciativa.

Estamos convencidos de que en estas materias no pueden existir dos miradas, es una dimensión que debe ser patrimonio transversal de las nuevas generaciones. Por lo mismo es positivo, y nos permite tener esperanzas mirando hacia el futuro, el ver a diputados jóvenes de la UDI que se distanciaron y condenaron la iniciativa de uno de los miembros de su partido.

Para ese mismo día, y sin saber que el minuto de silencio sería el centro de la noticia, desde Evópoli presentamos un proyecto de acuerdo, a petición de la comunidad venezolana en Chile, para solicitar desde la Cámara que la Presidenta de la República levantara la voz y pedir el fin a la violación a los DDHH y a la libertad de expresión en Venezuela.

Actualmente en ese país más de 78 personas se encuentran en prisión por motivos políticos, de los cuales 30 son jóvenes universitarios. El caso es tan brutal que incluye la prisión de tuiteros encarcelados por hacer uso del derecho a la libertad de expresión por redes sociales. Adicionalmente a la fecha existen 138 casos de torturas que han sido documentados, y entre los hechos más recientes, el día 3 de diciembre de este año, se materializó el procesamiento de la ex diputada María Corina Machado.

Esta información no proviene exclusivamente de los grupos opositores al gobierno de Maduro. Ha sido el mismo Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos el que ha expresado en repetidas ocasiones su “gran preocupación” sobre la detención de López y ha exhortado a las autoridades venezolanas a su inmediata liberación. Igualmente la ONU, a través del Comité contra la Tortura, ordenó la liberación inmediata de todos los presos políticos y calificó la situación de los DDHH en Venezuela como muy grave. A esto se suman las recientes palabras del director de Human Rights Watch, José M. Vivanco: “Venezuela protege a los peores violadores de derechos humanos”.

Uno esperaría, tal como hicieron los diputados jóvenes de la UDI que se descolgaron del minuto de silencio, que los diputados jóvenes de la izquierda no tuvieran un doble estándar frente a la violación a los derechos humanos en Venezuela.

Desgraciadamente no fue así. Me acerqué a Giorgio Jackson y a Gabriel Boric para hacer de la causa de Venezuela una causa transversal. Ambos se negaron a firmar el proyecto de acuerdo.

Decepcionado por esta reacción esa misma tarde solicite apoyo a la comisión de DDHH, de la cual soy miembro titular. Pedí que rechazáramos la idea del minuto de silencio solicitada por un diputado de la UDI, y que al mismo tiempo apoyáramos el proyecto de acuerdo solicitado por la comunidad venezolana. Paradójicamente exceptuando a Tucapel Jiménez ninguno de los diputados de la Nueva Mayoría estuvo dispuesto a hacerlo.

Invito a la izquierda, y especialmente a las nuevas generaciones de todos los sectores políticos, a hacer de la causa de los DDHH un tema transversal, un patrimonio de nuestra dolorosa historia. Debemos terminar con el doble estándar en un tema tan sensible y profundo. Debemos dejar de utilizarlo para sacarle provecho político y transformarlo una signo de unidad nacional. Si las nuevas generaciones no somos capaces de derribar los muros que nos dividieron en el pasado entonces mejor dar un paso al costado, y lo ocurrido la semana pasada es una muestra de que hemos avanzado poco en esta tarea.

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