¿Qué pueden hacer los diputados y los profesores en sus vacaciones?

Por Jaime Liencura

Una de las cosas que llegan junto con el verano, son los planes de vacaciones. Y como todo trabajador, tanto diputados como profesores piensan en ellas. Sin embargo, considerando los sueldos de ambos gremios, en Publimetro hicimos una cotización para panoramas en ambos casos.

Para comenzar con esta tarea, lo primero que se debe conocer, es que ambos sectores tienen la mayor parte de febrero para descansar. Así al menos lo confirma Jorge Muñoz, Coordinador de la Asamblea de Profesores Movilizados. “Lo que establece el estatuto docente es que, como fecha tope, los profesores deben trabajar hasta el 15 de enero, para luego volver entre el 23 o 28 de febrero, dependiendo de lo que disponga el colegio en el que trabaja”.
 
Y alto similar es lo que sucede con los diputados. Ellos terminan de trabajar el 1 de febrero, día en que se inicia un receso en el Congreso que se termina el domingo 2 de marzo.
 
Y qué pueden hacer en sus vacaciones
 
Para entender este ítem, primero es necesario conocer cuánto gana cada uno de estos grupos. Según un informe publicado por el diputado Giorgio Jackson en noviembre pasado, el sueldo actual de un diputado es de $8.450.379 (ver nota asociada).
 
Los profesores, por su parte, tienen un sueldo promedio de $540.000. Estos cálculos se obtienen, según Muñoz, al realizar la siguiente operación: “En el caso de un profesor municipal debes multiplicar 44 horas por $11.500 ($506.000). En la educación particular subvencionado, la multiplicación se hace por $14.000 ($616.000) y en la educación particular, se multiplica por $23.000 ($1.012.000)”.
 
Con estos datos en mano, comprobamos qué puede hacer una familia de tres integrantes tanto de un diputado y de un profesor.
 
En el primer caso, los diputados pueden iniciar su viaje comprando pasajes de avión en clase Premium Economy, a Orlando Florida, Estados Unidos, gastando un promedio $5.100.000 por dos pasajes adultos y un niño ($1.700.000 cada uno). Tras esto, pueden pasar un mes completo en una habitación para los tres en un hotel de lujo ($1.625.167 vía Booking). Asimismo, pueden pasear durante 10 días por lugares turísticos como Disney World, Sea World, Universal Studios Orlando, Blizzard Beach, entre otros, pagando una entrada promedio de $90 dólares por dos tickets de adultos y uno de niño, lo que en total sumaría $1.650.000 por concepto de entradas. 
 
Con todos estos gastos, los diputados sumarían un total de $8.400.000.
 
En cambio, un profesor puede comprar dos pasajes de adulto y uno de niño en en un bus tipo semicama desde Santiago a La Serena, sumando un promedio de $87.000  ($28.000 cada uno por ida y vuelta). Luego, puede pagar una estadía de una semana en un hotel tipo hostal, en una habitación que cuesta $175.000 ($25.000 por día). Con ello, el profesor y su familia debe pensar solo en hacer panoramas gratuitos, pues solo en comer por siete días, con un promedio de $15.000 por jornada, gastaría $105.000. Sumando todos estos gastos, un profesor terminaría pagando $367.000 por una semana de vacaciones en la Región de Coquimbo. 
 
¿Qué pasa con los $173.000 restantes del sueldo promedio de un profesor? Pues bien, tiene que hacerlos durar por la otras cuatro semana que aún tiene de vacaciones, pero que seguramente debe pasarlas en su casa. 
 
Ante esto, el dirigente estudiantil nos confiesa. “Claramente, el profesor no puede tomar unas vacaciones como lo hacen los parlamentarios. Generalmente visita a familiares, prefiere el litoral central o conoce ciudades de Chile; lugares donde no tiene que gastar tanto. De hecho, un profesor joven, sin familia, quizás sale con sus compañeros a recorrer el país. A lo más, aprovecha de conocer países cercanos, como Argentina o Perú. Pero un docente con familia debe pensar en vacaciones más moderadas, jamás igualadas a las de un diputado o un senador”.
 
Pero Jorge Muñoz se encarga de aclarar que el panorama no es tan oscuro para los docentes. De hecho, indica que los docentes “de igual manera alcanzan a descansar” y que aún así llegan con energías a trabajar en marzo. Y eso, precisamente eso, puede ser una gran señal de aquello que se llama vocación.
 
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