¿Cola de Mono o Cole"Mono? Descubre el curioso origen del nombre este trago nacional

Por Jaime Liencura

En Chile, la palabra mono no solo se usa para explicar la teoría de la evolución, para designar a cierto animal selvático o como sobrenombre del marido: también sirve para denominar a un típico trago hecho a base de leche, aguardiente, canela, clavito de olor y otras cuestiones.

Pero, ¿cómo se llama este trago, “Cola de Mono” o “Cole’Mono“?
 
Para salir de la duda, fuimos con un especialistas en monos, que no tenía idea sobre esto. Nos mandó a freír monos al África. Como no buscábamos un alimento, sino que conocer el origen del nombre del trago, fuimos a un bar, fuera del horario de trabajo y, por si acaso, con permiso del jefe. No contaremos cómo nos fue, porque no nos acordamos mucho.
 
Finalmente, leyendo el libro “Chilenismos y Shilenismos“, se nos ocurrió una idea para resolver nuestra interrogante: llamar a su autor, el profesor Jaime Campusano. He aquí sus respuestas
 
– Oiga, profesor, ¿cómo es el nombre real del trago más popular de Navidad, “Cola de mono” o “Cole’Mono”?
– Se debe escribir “Cola de Mono” pero en la palabra hablada, no hay problema que se diga “Cole’Mono”, agregando un apóstrofe tras la e.
 
– ¡Gracias! Ahora brindemos, profesor, ¡salud!
– ¿Estás loco? Yo no tomo Cola de Mono, pues para mi es una aberración. Un trago que está hecho a base de leche con aguardiente, que se tome helado, y en la noche más encima, es una bomba para el hígado. Yo no quiero dañar el mío.
 
– No le puedo creer. Pero si dicen que hasta hubo un presidente que lo tomaba. ¿Qué hay de cierto en ello?
– Mucho, porque de ahí viene el origen. Te cuento la historia. En el siglo XIX en Chile, hubo una vez en que el presidente Pedro Montt organizó una gira  por el Pacífico y pretendía llegar a Estados Unidos. En ese plan, de detuvo en Perú, lugar donde su señora aprendió una receta de un ponche peruano que tenía leche, clavo de olor, canela … las bases del Cola de Mono. Siguiendo con su viaje, el presidente Montt llegó hasta Estados Unidos y allá, su mujer preparó el brebaje que, decían, tan rico le quedaba. 
 
– Ya, pero de dónde viene el nombre del trago, profesor
– Cálmese, que para allá voy. Al llegar a los Estados Unidos, el presidente le regaló una colección de pistolas Colt. Estaban celebrando esa entrega de presentes cuando algún curioso preguntó por el nombre del trago que estaban tomando. Como nadie supo responder, alguien sugirió el nombre “Colt de Montt“.
 
– O sea, el verdadero nombre del trago es “Colt de Montt”
– Espérese, déjeme terminar. Al llegar de regreso a Chile, el trago se popularizó e incluso llegó a probarlo el presidente Ramón Barros Luco. Como en nuestro país la gente tiende a deformar las palabras, a suprimir sonidos, agregar o quitar letras, el trago pasó de ser “Colt de Montt” a Cola de Mono. 
 
– Ya entiendo. Es más fácil decir Cola de Mono que Colt de Montt
– Es que el trago se popularizó y el vulgo empezó a  decirle Cola de Mono, que es más fácil de pronunciar. Además, por esa época había un licor de anís de mono, que tenía una botella que fue ideal para guardar el brebaje nacional. De hecho, después empezaron a aparecer botellas con la figura de mono y ahí se institucionalizó.
 
– Gran historia, profesor. Y, bueno, si no va a celebrar con un Cola de Mono, entonces al menos espero que reciba bonitos regalos
– Lo de los regalos también me complica.
 
– No sea Greench
– No, no es eso. Lo que sucede es que las empresas, durante este último tiempo, han convertido la Navidad en una cuestión capitalista. El verdadero verbo que se debe usar no es regalar sino que comprar. A mi nadie me ha dado un aguinaldo y no quiero gastar de más en cosas que no necesito, ni tampoco quiero comer en exceso, proque el resto del año como bien. Lo que me molesta es que las empresas se empeñan en decir que si no compras, eres un “viejo caga’o”.
 
– Bueno, pero no se enoje
– No me enojo, pero me molesta. Mira, quizás los jóvenes de 20 años disfrutan esto de la Navidad. Pero uno que ya ha tenido 70 navidades en el cuerpo, ya no es mucho lo que me genera. Prefiero, eso sí, que disfruten los niños, porque al final, ellos son los que tienen que pasarlo bien. Los adultos no deben olvidarse que lo importante es estar en familia.
 
– Bien dicho, profesor. Hablar con usted ha sido un verdadero regalo. ¡Salud…os!
 
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