Fundación Niño y Patria: La gran apuesta por evitar que los menores caigan en la delincuencia

Por Nathaly Lepe

Desde la década del 60 la Fundación Niño y Patria, entidad privada de Carabineros de Chile, trabaja para resguardar a la infancia del país. Sin embargo en los últimos años, el trabajo a dado un giro importante para ayudar a prevenir que los menores en situaciones vulnerables no caigan en las redes de la delincuencia.

Un trabajo que con orgullo dirige su gerente general, Mireya Pérez, quien asegura que la institución a logrado adaptarse a los cambios de la sociedad chilena, transformando la labor de Niño y Patria en un proyecto nuevo que avanza a pasos firmes.

“La fundación ha ido adecuando su programas de acuerdo a la dinámica de los cambios tanto que experimenta la sociedad como también acorde a las leyes vigentes”, explica Pérez.

“Llegamos a contar con más de 50 hogares de menores con 60 programas a nivel nacional. Hoy día la necesidad de residencia es menor que la que había en la década del ’60 porque en el marco de la convención de los Derechos del Niño se tiende a privilegiar el derecho a vivir en familia.
En ese sentido la fundación cuenta con seis centros residenciales que involucran aproximadamente once programas”.

Junto con estos cambios, comenta la gerente  de Niño y Patria, es que han abierto sus redes de trabajo hacia la prevención, enfocado en un centro ubicado en el paradero 25 de Gran Avenida, al que próximamente se sumará el que se instalará en la comuna de Conchalí para atender a la zona norte de Santiago.

En dichos recintos la labor se realiza con recursos propios y se sigue un modelo de intervención preventivo. “Todos los programas parten practicante de un procedimiento policial o de una denuncia, un niño que ha sido vulnerado, maltratado, sin embargo, la experiencia de nosotros en estos casi seis años es que existe una gran necesidad de prevención”.

La idea de este centro y el que se inaugurará esperan el próximo año es atender a los menores, pero además incorporar al menos un adulto de la familia. “Porque no va a haber ningún programa de prevención exitoso si nosotros no incorporamos a la familia por lo tanto ese es un punto de adherencia importante en los programas”, explica Pérez.

En el centro de prevención los menores reciben atención atención sicológica, pero también terapias complementarias de flores de bach y de reiki, además los padres asisten una vez al mes a sesiones grupales.

“Tenemos que de acuerdo a las estadísticas policiales tenemos al rededor de más de 140 mil procedimientos con menores de edad en promedio durante el 2012 y 20113, lo que significa que 400 niños diarios pasa por las comisarías, entonces nuestra propuesta es anticiparnos para que muchos de los niños que presentan las primeras señales de conductas de riesgo,  no sean parte mañana de un procedimiento policial”.

“Para qué esperar”

En esta línea, la fundación mantiene una campaña con la que buscan hacer pensar a la sociedad de la importancia de intervenir a tiempo. “Para qué esperar apunta a atender que no hay que esperar que un niño que tienen problemas conductuales en el colegio mañana sea expulsado y al ser expulsado ese niño se vaya a la calle, a las malas juntas, a las drogas, al alcohol”, explica Pérez.

Un trabajo que la entusiasma y el que realiza con esfuerzo día a día. También con tesón y con todo el rigor aprendido en su paso por Carabineros, institución en la que Mireya Pérez se transformó en la primera general mujer en Chile y Latinoamérica.

“Yo tuve ese privilegio, como también el privilegio que después de 45 años seguir trabajando en la fundación”.

“Me siento muy contenta y privilegiada, pero también ese privilegio o esa alegría a mi me tiene las pilas puestas en poder hacer algo más”, concluye y recuerda con una sonrisa que ayudar a los niños es parte de su vida.  

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