Si tiene hijos no se complique: No es malo que los niños se aburran en vacaciones

Muchas veces los padres se estresan tratando de organizar panoramas para entretener a los niños. Especialista de la U. del Pacífico entrega algunas recomendaciones.

Por publimetro

En esta época, muchos niños –acostumbrados a una rutina clara y ordenada– tienden a aburrirse con el exceso de tiempo libre y sus padres se ponen ansiosos porque sus pequeños no le encuentran gracia a las vacaciones y se dedican a inventar actividades o panoramas, con tal de que lo pasen bien.

Al respecto, la docente de la escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, Guila Sosman, señala que para todos los niños es importante que las vacaciones sean un tiempo de descanso y recreación, lo que implica poder alejarse de las rutinas y responsabilidades académicas y concentrarse en la realización de actividades que no hacen frecuentemente o, simplemente, dando tiempo al ocio.

Por ello, aclara que el aburrimiento no siempre debe ser considerado como un elemento negativo. Según la experta, “el aburrimiento tiene que ser parte de la vida de los niños, ya que se relaciona con la estimulación de la creatividad, el aprendizaje y la imaginación. El estar aburridos puede motivarlos a buscar cosas sencillas para entretenerse como cocinar, bañar el perro, lavar el auto, dibujar, salir a caminar al aire libre, leer, etc. En este sentido, el aburrimiento es necesario en el desarrollo, porque si continuamente se les estimula y recrea, se está limitando a que el niño genere sus propios recursos para divertirse y también que tolere la frustración del aburrimiento”.

En ese contexto, la planificación de las vacaciones será distinta dependiendo de la edad. “Antes de imponer ciertos panoramas, paseos o viajes, es fundamental consultar a nuestros hijos por sus expectativas y deseos, para generar mayor participación en la toma de decisión y con esto que todos se sientan cómodos y en confianza. Además, dependiendo de la edad de los niños, se irán negociando las expectativas para que se adecuen a la realidad de la familia, evitando así generar una idea irreal de las vacaciones y que luego se frustren”, explica.

Actividades para cada edad

Guila Sosman plantea que las actividades extraprogramáticas son ideales en las vacaciones, ya que favorecen que el niño socialice, se recree y aprenda. “Además, estas actividades le ayudan a disminuir el tiempo que está frente al televisor o computador, aspecto que debe existir en la vida de los niños pero bajo ciertos límites y supervisión, porque de lo contrario podemos estar favoreciendo el sedentarismo y el aislamiento social, entre otras cosas”, comenta.

Para los niños en edad pre-escolar y escolar básica, la psicóloga recomienda que asistan a actividades reacreativas artísticas y/o deportivas, donde una buena opción son los talleres gratuitos que existen en cada comuna. Para los jóvenes de enseñanza media, en cambio, se pueden evaluar alternativas de campamentos o mochileo, que son fuera de la casa.

Sin embargo, advierte que nunca hay que obligar a un niño a asistir estas actividades o planificarlas sin su consentimiento. “Lo primero y más importante es que el niño esté motivado y le guste, considerando que es una actividad durante sus vacaciones”, precisa.

También sugiere que estas actividades no sean programadas de manera inflexible o en horarios muy extensos, que limiten al niño para asistir a otras actividades o para tener tiempo libre. En este punto, Sosman dice que la jornada ideal dependerá tanto del tipo de actividad como del acuerdo llevado a cabo con nuestros hijos. “Un ejemplo de esto son los programas que se imparten para pre-escolares y escolares en distintos clubes deportivos, donde el horario aproximadamente es de 9 a 16 horas. Ahora bien, en niños menores de 4 años, este horario puede ser muy extenso y se recomienda que asistan sólo durante la mañana o la tarde”, indica.

La especialista de la Universidad del Pacífico plantea que siempre es indispensable que “nosotros como padres sintonicemos con las necesidades de nuestros hijos, más que con las propias. Esto quiere decir que, más allá de nuestras expectativas acerca de cómo deben pasar el tiempo nuestros hijos, podamos tomarnos el tiempo de vincularnos con ellos, de conversar y conocerlos realmente; así vamos a poder en conjunto ir estableciendo lo que necesitan y es bueno para ellos”. Agrega que para motivarlos a que realicen actividades proactivamente, se les puede mostrar aquellas que consideremos que les pueden gustar.

“También como padres podemos buscar algunas actividades para hacer juntos, mostrándoles el aporte de esa actividad en nuestra vida. Un ejemplo es salir a andar bicicleta con nuestros hijos o, si salimos solos, después contarle a nuestros hijos lo bueno que es para nuestra salud”, concluye.

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