A propósito del polémico Javier Soto: Cómo se elige un Pastor en la Iglesia Evangélica

Por Jaime Liencura

Estaba desaparecido hasta este jueves, día en que Javier Soto acusó a Cristián Monckeberg de “corrupto” y de “leproso”. Y eso no es todo, porque está a punto de ser demandado por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) bajo la Ley Zamudio. Ese es el “Pastor Soto“, quien no ha sido reconocido por la Iglesia Evangélica como tal.

Así al menos lo confirma a Publimetro el Obispo de esa religión, Emiliano Enrique Soto, quien afirma que él “no cumple con los requisitos básicos para realizar esta función”. Ello, pues ser Pastor “no solo se trata de predicar, hablar, sino de una serie de requisitos que establece la Biblia que no están presentes en esta persona”.
 
Ante esta situación, cabe preguntarse, ¿cómo puede un evangélico convertirse en Pastor?
 
Según Emiliano Enrique Soto, esta figura que oficia de guía espiritual de los Evangélicos “es una persona que obedece el llamado de Dios al Ministerio Pastoral. Es una vocación personal de servicio al prójimo y que se desempeña dentro del ámbito de conocimiento teológico”. 
 
Sin embargo, no es lo único que se necesita. De hecho, el Obispo indica que “debe hacer notar su efectivo llamado ante las autoridades de su congregación. Posteriormente, esta persona requiere una capacitación teológica, la que dura unos 4 años”. 
 
Tras esto, un aspirante al cargo debe validar su cargo ante una Iglesia o Corporación Religiosa que debe ser quien lo respalde para luego iniciar un período de prueba “por un par de años”, según las palabras de Emiliano Enrique Soto.
 
Cabe señalar que, para que una iglesia evangélica pueda optar a respaldar al nuevo pastor, ene estar constituida mediante una personalidad jurídica, con domicilio, con directorio y un RUT, tal como lo exige la ley 19.638.
 
Según el Obispo Emiliano Soto, el polémico “Pastor Soto” no cumpliría con esos requisitos, por lo tanto, no lo reconocen como tal. Es más, de hecho, se anima a criticarlo por actuar como lo hace y por desacreditar la imagen de los evangélicos.
 
“El Evangelio de Cristo no es de condenación, es el Evangelio de la Gracia sobre el ser humano” dice Emiliano y  añade que, respecto a los constantes emplazamientos que Javier Soto realiza a los líderes del Movilh, “no corresponde realizarlo de la manera como él lo encara”.
 
“Sí, ha desacreditado la imagen de los evangélicos de una manera evidente; existe una clara equivocación en su actuar. Dios actúa en nosotros a través de la persuasión, para la transformación por la Fe en Jesucristo, no de la obligación”, finaliza el Obispo.
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