Más de 3 millones de chilenos no entiende las indicaciones de los médicos

la encuesta revela además que un 44% de las personas sólo con Educación Básica, señala que es muy o relativamente difícil, entender los folletos informativos que vienen junto a los remedios.

Por Nathaly Lepe

Quién no ha salido de la consulta con una receta ilegible en la mano y con la sensación de que todo lo que el doctor nos explicó estaba en otro idioma. Esta sensación es más común de lo que parece, por lo menos así lo confirma la encuesta sobre Alfabetismo Sanitario elaborada por el Instituto de Políticas Públicas en Salud (IPSSUS) de la Universidad San Sebastián.

Uno de los resultados más complejos, según el director de IPSSUS, Jaime Mañalich es el que dice relación con la poca capacidad que tienen las personas que sólo tienen un nivel de escolaridad básico. Un 47% de este grupo aseguró que les resulta muy o relativamente difícil entender las indicaciones entregadas por el personal de salud que los atiende. Una cifra realmente alta que se compara con el 35% de las personas que terminaron la educación media y con el 23% que poseen educación superior.

El dato no es menor si se considera además que de acuerdo con la última encuesta Casen, entregada el año 2013, en el país existen más de 6 millones de personas sobre 20 años que no han terminado su educación básica y más de 3 millones 200 mil personas sobre 35 años que mantienen esa condición. cabe mencionar que la encuesta, si bien entrevistó a mayores de 15 años de la Región Metropolitana, sólo considera las respuestas de la población mayor a 35 años.

Frente a este tema, el ex ministro de Salud reconoce que en la Encuesta Nacional de Salud del 2010, ya habían luces sobre la materia y advierte que los estudios internacionales sobre salud pública han detectado que las diferencias en este sentido por nivel educacional “son enormes, pero  no sólo respecto a percepción, sino en cuanto a resultados sanitarios”.

“Respecto a la posibilidad por ejemplo de obesidad, en el nivel educacional inferior, la prevalencia de obesidad era de 35,5% mientras que en el superior era solo de 13,5% en la Encuesta Nacional de Salud”, explica.

Por lo mismo, comenta que la idea de la muestra realizada por IPSSUS era separar como fenómeno independientes el nivel económico y el nivel educacional la causa fundamental dique una población tenga buenos o malos resultados sanitarios, “que quiere decir esto, que si tuviéramos una distribución de ingreso mejor en Chile no garantizaría que tuviéramos mejores resultados sanitarios, si tuviéramos una menor inequidad educacional como la que tenemos hoy día, es probable que eso si se tradujera en efectos sanitarios”.

Otros resultados
 
Entre los resultados de la encuesta elaborada por IPSSUS revela además que un 44% de las personas sólo con Educación Básica, señala que es muy o relativamente difícil, entender los folletos informativos que vienen junto a los remedios. Lo preocupante de estos resultados es que en la actualidad, seis de cada 10 adultos en Chile padece de alguna enfermedad crónica que los obliga a tomarse más de un remedio al día, durante los 365 días del año.

En la misma línea un 54% de las personas con Educación Básica afirmó que muy o relativamente difícil encontrar información de tratamientos de las enfermedades que les preocupan. En esos casos les es más fácil acudir al consejo o ayuda de amigos o familiares, a quienes les entienden más. Además, un 56% de las personas con nivel básico señaló que es muy o moderadamente difícil comprender la información nutricional que viene en los envases de alimentos.
 
El estudio señala también que un 68% de los entrevistados sólo con Educación Básica considera que es muy difícil informarse sobre los cambios políticos que pudieran afectar su salud, como proyectos de ley o reglamentos sanitarios, los cuales no los entienden.

Paciente empoderado

A raíz de los resultados, el Instituto de Políticas Públicas en Salud de la U. San Sebastián, con el patrocinio de UNESCO va a desarrollar el Programa Paciente Empoderado, el cual se va a aplicar a partir de marzo en tres comunas de la Región Metropolitana: Providencia, Cerro Navia y El Bosque, además de Coronel en Concepción.
 
La idea es que a través de esta intervención, que consiste en 10 talleres prácticos, se entreguen herramientas básicas de conocimiento que permitan a las personas entender su enfermedad y cómo manejarla. Para ello aprenderán a cómo organizar y administrar sus remedios, nociones de primeros auxilios, alimentación saludable, cómo realizar actividad física utilizando de buena manera las máquinas de ejercicio instaladas en plazas y parques, entre otras medidas. 
 
El director de IPSSUS, Jaime Mañalich explicó que la idea de este trabajo es avanzar en algo “que creemos que es muy relevante. Creemos que esto es algo que Chile necesita hoy, que lo necesita con urgencia y ojalá logremos todos los apoyos académicos y una buena acogida en el gobierno para que logremos ver si es posible si podemos implementar esto, que cuesta al final frente a otras medidas poco dinero. Implementar esto como una gran política sanitaria de nuestro país”.

En este sentido, el ex titular de Salud agrega que un programa como el Paciente Empoderado ayudaría a gestionar de mejor amera los recursos en salud, porque con un gasto menor se lograrías mejores resultados, por ejemplo en el caso del cuidado de los enfermos crónicos. “Un programa como este representa aproximadamente el 5% en Salud y en Chile se gastan US$1.300 dólares al año, que representan entonces US$50 dolares anuales para implementar estas medidas que producen un ahorro monumental, porque estas personas se van a enfermar menos, se van a morir menos, se van a hospitalizar menos y se van a controlar mejor la enfermedades crónicas”.

 

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