Las similitudes entre el destructivo terremoto de Japón y el que podría ocurrir en falla de San Ramón

Por CHRISTIAN MONZÓN

El terremoto de Kobe en 1995 tuvo una magnitud de 6.8 grados Richter, con una profundidad de 16 kilómetros y sin existir temblores en los días previos. El evento cobró la vida de 6.434 personas en Japón y generó pérdidas por 200 mil millones de dólares, debido a la gran destrucción que causó en la zona. Dicho movimiento telúrico cuenta con varias similitudes con el sismo que podría llegar a ocurrir en Santiago producto de la falla de San Ramón.

Este tema ha despertado un fuerte interés público tras darse a conocer un estudio realizado por los profesores del Departamento de Geología de la Universidad de Chile, Gabriel Vargas y Sofía Rebolledo llamado “Sondeo de grandes terremotos intraplaca en el flanco oeste de los Andes”, en donde se detalla que en cualquier momento podría ocurrir un temblor de mayor intensidad en la mencionada zona.

En ese sentido, el movimiento telúrico ocurrido en suelo nipón cuenta con varios puntos en común con el que podría afectar al nombrado sector, la cual recorre las comunas de Puente Alto, La Florida, Peñalolén, Vitacura, Las Condes y La Reina. Al respecto, Gabriel Vargas, quien fue uno de los autores del informe, precisó a Publimetro que si bien el de Kobe y el de San Ramón “son distintos tipos de fallas”, agregó que “ambas son corticales, ambas rompen la corteza y lo que tienen en común ambos casos es que el de Japón no se sabia que la falla era activa, se pensaba incluso que era inactiva porque estaba calladita, no tenia sismisidad., no tenia registro histórico. Y la falla rompió en 1995 al medio de la ciudad, generó un terremoto de magnitud 6.8, generó ruptura en superficie y lamentablemente hubo 6 mil muertos. En el caso de la falla de San Ramón, es una falla que también esta calladita, porque genera terremotos en escalas de tiempo mucho más amplios y lo que estamos haciendo nosotros es poniendo (esto) en evidencia más bien para que se adopten las políticas públicas adecuadas para la prevención”.

Comparando lo que podría ser el mencionado temblor en Santiago con el sismo de gran magnitud ocurrido el 27 de febrero de 2010 en el sur del país, indicó que “son terremotos distintos. (El de San Ramón) puede ser de mayor intensidad en torno a la falla y además la posibilidad de ruptura en superficie introduce una dimensión distinta. Es decir, la posibilidad de un bloque en el suelo se mueva respecto de otro varios metros, introduce un factor distinto. Son más breves y muy fuertes los remezones”.

Ante la consulta si un terremoto en la falla de San Ramón podría ser más destructivo que la mayoría de los eventos sísmicos que ocurren en Chile, señaló que esto “depende de como este construído (en dicha zona), de cuanta infraestructura hay encima, depende si rompe en superficie y de las políticas de prevención que se han tomado”.

Sobre el mismo tema, el geógrafo Marcelo Lagos señaló anteriormente a Publimetro que “un terremoto (como el de Japón) que no se pensaba que podía ser tan peligroso, de una magnitud inferior a 7.0 grados, (y) mató a mas de 6 mil personas. En la practica estos terremotos son peligrosos porque generalmente están asociadas a fallas que están cerca de asentamientos humanos. en ese caso, las normas de diseño antisísmico las subestiman, y el subestimarlo quiere decir que las estructuras están diseñadas para soportar un tipo de terremoto, que son los grandes que ocurren en la costa, pero generalmente no están diseñadas para soportar terremotos que ocurren justo donde tú estas localizado. Eso es lo que hace cambiar el escenario de peligrosidad y se traduce que en forma urgente, se debe esto normar. Tiene que haber un rayado de cancha de cómo se construye en Chile en zonas cercanas a fallas activas. porque ciertamente hay peligro”, detalló el experto.

En tanto, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) también se refirió a este ámbito, aunque con una preocupación diferente: llamando a la calma a la población. En ese aspecto, recordaron que tienen las herramientas necesarias para detectar cualquier anomalía en las fallas geológicas a través de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica (RNVV) y sus 350 estaciones sismológicas. También,  remarcaron que existe el Departamento de Geología Aplicada, el cual realiza seguimiento en terreno de los efectos geológicos asociados a fallas, como la de San Ramón.

La entidad recalcó finalmente que efectúan el llamado a la calma, debido a “las informaciones y deformaciones en días recientes por diversos medios de comunicaciones respecto a la falla de San Ramón y la supuesta inminencia de un terremoto a causa de este fenómeno”, por lo que pidieron “no generar alarma pública innecesaria”.

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