Columna de Maya Fernández: Pacto de Unión Civil: el resguardo de los convivientes

Por Maya Fernández

Se ha aprobado la ley de Pacto de Unión Civil (PUC) en el Congreso. Esto es un gran avance en el camino por lograr que se respeten los derechos de todas las personas. 

La sociedad chilena ha sufrido grandes transformaciones, la familia tradicional ha mutado, lo que hoy existe es una diversidad de formas de ser familia, dentro de las cuales, una gran parte son relaciones de hecho. Un reflejo de ello es que en 1970 sólo el 19% de los hijos nacía fuera del matrimonio y hoy esa cifra es mayoritaria y bordea el 70%.

Una visión conservadora de la sociedad intenta renegar de estos cambios. Colocándose como censores morales, a los que todos debemos someternos, pisoteando las libertades individuales por la vía de inmiscuirse en la vida privada de las personas. Gracias a esa visión conservadora, nuestro país sufre un retraso en materia de derechos civiles.

Este proyecto es la consecuencia de una larga pugna política, es heredero de la ley de divorcio y el reconocimiento igualitario de los hijos. Mirado en perspectiva, violenta el sentido común como hace pocos años en nuestro país se le impidiera a las parejas divorciarse.

Pero más violenta, como hace menos años existían hijos de diferentes categorías.

El debate que produjo este proyecto es importante. El trasfondo de esta discusión es el tipo de sociedad en que queremos vivir. Una sociedad en que la discriminación no tenga cabida, donde la libertad personal y la igualdad de derechos sea el parámetro de nuestra convivencia.

El respeto a las libertades individuales y a la vida privada de las personas es un aspecto fundamental de una sociedad democrática. Cuando el poder público se entromete en la vida privada para determinar qué relaciones afectivas tienen una validez sobre otras, se produce un deterioro de la autonomía de las personas y de su libertad para determinar la forma en que desea vivir su vida.

La igualdad de las personas también se ve amenazada por los tratos discriminatorios. Esta ley constituye un aporte a la construcción de una sociedad tolerante con la diversidad. Particularmente es un reconocimiento de la diversidad sexual. La discriminación hacia la diversidad sexual produce un ambiente de exaltación y antipatía con nocivas consecuencias para nuestra convivencia social.
Es necesario continuar luchando por una sociedad sin discriminación, que dignifique a las personas al permitir que cada uno opte por el estilo de vida que desee.
 
*Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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