Columna de Andrea Zondek: Creer es poder: Para que una ley no sea letra muerta

Por Andrea Zondek

El verano es un espacio para descansar, pero también para reflexionar. Eso lo palpo a diario, cuando observo a los alumnos que se capacitan en Fundación Tacal. Llegan con ilusiones, dispuestos a reinventarse y  darse una oportunidad.

Pero… el 71% de las personas con discapacidad (PcD) no tiene empleo. Por tanto, para enfrentar este desafío, no bastan las buenas intenciones, se deben generar políticas públicas que avancen en ese sentido.

Les había contado sobre el proyecto  de ley que discute el Senado y que establece una cuota mínima obligatoria de PcD. Sigo sosteniendo que va en el camino correcto, pero me gustaría que hiciéramos historia y viéramos qué debemos considerar para que tenga éxito.

El sistema de cuotas para PcD, nace en Europa tras la Primera Guerra Mundial. Alemania y Austria se vieron obligadas a desarrollar un sistema para dar trabajo a los veteranos de guerra que habían quedado con alguna discapacidad. Se realizaba en empresas que tuvieran un determinado volumen de trabajadores, quedando obligadas, si incumplían la norma, a pagar una multa.

Así, se fue extendiendo a otros países.

En España está vigente desde 1983, pero con adecuaciones a partir de la experiencia de estos años. Si bien existe una cuota de reserva para PcD del 2% de los puestos de trabajo en empresas públicas y privadas con más de 50 trabajadores, con el tiempo, se han establecido modificaciones que apuntan a medidas alternativas para cumplir con la norma.

Esto, porque hubo un reiterado incumplimiento de la medida; muchas empresas lo justificaron ante la imposibilidad de poder contratar a PcD calificadas para los puestos de trabajo ofertados.

Así, se establecieron excepciones para su cumplimiento asociadas a la compra de bienes o servicios a Centros Especiales de Empleo, a trabajadores autónomos con discapacidad, o la donación a entidades que generaran empleo para el sector.

Con esta experiencia internacional no cabe más que reiterar que el trabajo es un derecho, NO ES caridad. La implementación de la ley de cuotas para personas con discapacidad debe considerar las competencias y la gradualidad necesaria para que no sea letra muerta.

En mi experiencia, los empresarios cada día más se abren a la inclusión, la reconocen y agradecen los aportes que las PcD hacen a sus compañías.

No obstante, esta tarea es a largo plazo, miremos la experiencia internacional y veamos que la inclusión no se realiza sólo por decreto.

*Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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