¿Qué come un estudiante con Beca Junaeb en los meses en que no recibe el beneficio?

Por Jaime Liencura

Para algunos comer es como tirarse a la piscina en un día caluroso o ver cómo  tu jefe reta a tu enemigo de la oficina, pues es algo que se transforma en un verdadero placer. Y ese es precisamente un lujo que los estudiantes con la beca de alimentación Junaeb no pueden darse durante enero y febrero, porque en esos meses no reciben los $32.000 que el resto del año sí.

 
Esta situación se transforma un problema para quienes más lo necesitan, según confirma a Publimetro Cecilia Colihuinca, estudiante de técnico en educación del Instituto Enac. “Yo no soy muy buena para ir al patio de comidas, aunque igual uno o dos días  igual como chatarra. El resto de la plata la uso para comprar cosas para la casa, para el mes, para eso me sirven los $32 mil pesos. Y que no los reciba en dos meses igual es un cacho”, dice.
 
Algo similar es lo que cree Matías Díaz, estudiante de periodismo de la Universidad Andrés Bello, quien aclara que “el argumento que dio la Presidenta para extender el pase escolar es que uno es estudiante los 365 días. Bajo esa misma lógica, la beca debería mantenerse en el verano porque uno come todo el año”.
 
Alternativas
 
Ambos estudiantes concuerdan en que hay alternativas para salir airosos de esta situación. Una es conseguir un trabajo de verano, como declara Cecilia, quien hasta hace poco se desempeñaba como apoyo part-time de una tienda de menaje. “Trabajar la primera parte del verano te permite juntar plata, primero, para la alimentación y luego, para disfrutar de unos días de vacaciones durante febrero”. 
 
A este camino, Matías añade otro: consumir frutas y verduras de estación. “Creo que un buen consejo sería aprovechar las ofertas que hay en las frutas de verano, porque se pueden conseguir a un precio muy barato en casi cualquier lugar”. Y si lo dice él debe ser cierto, ya que viaja de ciudad en ciudad gracias a su trabajo como auxiliar de una cadena de buses interurbanos.
 
Finalmente, otra forma de solucionar el problema es recurrir a los cercanos. “Visitar a un amigo siempre es agradable. No es que uno ande buscando comida, por el contrario, es una reacción natural de tus amigos. O sea, uno se junta para ver películas y a uno se le ocurre comprar papas, pizza, no sé, hacer un queque y eso nace naturalmente. Es una buena alternativa incluso para capear el calor”, indica Cecilia, quien se reúne regularmente con sus conocidos de Quilicura para ver cintas.
 
Desmienten el mito del completo
 
Aunque ambos reconocen que es común que los universitarios modifiquen sus hábitos alimenticios pasando de una dieta casera a una “dieta completa”, es decir, completo al desayuno, al almuerzo y a la once, ellos dicen que no en todos los casos funciona de esta manera, por eso que es tan beneficiosa la Beca Junaeb.
 
“En el Barrio Universitario tienes cientos de carritos de completos, locales que por $1.500 te ofrecen dos completos y una bebida, entonces es difícil no caer en la tentación. Entonces la mayoría come completos. Pero el que quiere mantenerse bien, igual busca alternativas de menús más saludables”, dice el estudiante de periodismo. 
 
Cecilia agrega que “hay veces en que, por tiempo y horarios, uno termina comiendo una fajita, pero esas veces no son la regla general. En lo que más se usa la plata es para comprar alimentos sanos”.
 
Por eso mismo, ambos creen que el beneficio debería entregarse todo el año, para alimentar un mejor pasar para los estudiantes.
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