Viñamarinos enfurecidos ante invasión de santiaguinos: "Nos carga que a Viña le digan "la playita""

Por Jaime Liencura
Ir a Viña del Mar es como pasearse por el punto donde reparten Publimetro  o descubrir junto a tus compañeros las fotos del álbum “vacaciones” de tu jefe: implica que siempre se verá a una gran cantidad de gente reunida. Y eso es principalmente lo que le molesta a los oriundos de la Ciudad Jardín: la verdadera invasión de gente en verano. 
 
Según ellos, esto provoca congestión vehicular en calles donde normalmente el tránsito suele ser expedito, basura eterna en la playa y largas colas para cosas como las cajas de los supermercados o, incluso, de los almacenes de barrio.
 
Sin embargo, de todos los turistas que llegan a Viña del Mar durante la época estival, el que más les molesta, es el santiaguino. De hecho, creen que santiaguinos y viñamarinos son enemigos naturales, como ingleses y escoceses, o galeses y escoceses, o japoneses y escoceses, o escoceses y otros escoceses.
 
Así al menos lo confirma a Publimetro la viñamarina Daniela, cuyo apellido preferimos no mencionar, diseñadora titulada en la Universidad de Valparaíso y amante de su ciudad natal. 
 
“Llevo cerca de tres años discutiendo e intentando que mis compañeros de trabajo y amigos de Santiago dejen de referirse a todas las ciudades costeras como “la playa” pero no hay caso. Realmente ya perdí la batalla: los santiaguinos no entienden que Viña del Mar es una de las tantas ciudades con playa a lo largo de nuestro país”, dice enfurecida la hincha del Ever For Ever, Everton. 
 
La raíz del problema, dice Daniela, es que “Viña del Mar hace tiempo que ha quedado chica para nosotros mismos, los viñamarinos”. Entonces, cuando llega el verano ya casi no hay espacio para disfrutar la ciudad. 
 
“En el verano o incluso en los fines de semana largo, se provoca un caos en las calles que colapsa la ciudad. Obviamente eso altera mi tranquilidad y la paz de mi querida ciudad”, indica la joven que conoce la avenida San Martín mejor que una maqueta.
 
Esta tesis es corroborada por el DJ Felipe, joven que prefiere ocultar su apellido para evitar conflictos con su trabajo en las discotecas.  “Si bien la ciudad es espaciosa, tampoco es tan grande, porque las calles no están hechas para más de 200 mil personas. No sé cuanta gente llegará en verano, pero las calles siempre colapsan”.
 
Santiaguinos engreídos
 
Cuando cae la noche, las discos se llenan de turistas. Y aunque, según Daniela, se agradece la presencia de argentinos, el problema está en el comportamiento de los santiaguinos. “Si vinieron en masa en auto, son una molestia” añade la chica que siempre vio la gaviota como un pájaro y no como el símbolo de un festival.
 
Por otra parte, el DJ Felipe indica que si bien permiten aumentar la cantidad de visitantes, la personalidad de los capitalinos es molesta. “La noche se torna un poco caótica, porque son súper déspotas y arrogantes”.
 
Veranean en otras partes
 
Tanta es la molestia, que algunos prefieren irse de su ciudad para durante enero y febrero. Es el caso de Daniela, quien afirma que “yo he dejado de veranear en Viña, prefiero visitar ciudades más tranquilas o simplemente aprovechar la tranquilidad de Santiago en esos meses”. Triste escenario porque ni el peor número humorístico del Festival es tan fome como la capital en verano.
 
De todas formas, tienen un gran consuelo: la llegada de marzo. “El término del festival, hace que los veraneantes desaparezcan poco a poco, lo que hace que desde ese mes en adelante ya puedo disfrutar con mis amigos y familiares, tranquilamente, las actividades que dejo de hacer en verano: vuelvo a salir a almorzar y comer a la Avenida San Martín, ir caminar o descansar a Reñaca y carretear con los amigos de siempre”, dice con nostalgia, esperando que llegue el tercer mes del año.
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