123 donantes se registraron en 2014 para una lista de espera de 1.370 pacientes

Por Jaime Liencura

Margarita Molina (67), la mujer que es prioridad nacional en la lista de espera de un pulmón, cumplirá cerca de 130 días esperando por un donante. Por lo mismo, sus familiares y amigos iniciaron una gran campaña comunicacional para encontrar a alguien que pueda extender la vida de esta persona.

Sin embargo, según la Corporación del Trasplante las cifras de donación registradas entre diciembre de 2014 y enero de 2015 son desalentadoras: hubo 123 donantes para una lista de espera de 1.370 pacientes a lo largo de todo Chile. 
 
Según los datos publicados por la página web de esa institución, la lista se divide de la siguiente manera: 1.186 pacientes esperan un riñón; 130 que necesitan un hígado; 45 a quienes le urge un pulmón; y 9 que precisan un corazón. 
 
Según la doctora Nelly Alvarado, una de las principales razones que explican el bajo índice de donación en Chile es el desconocimiento. “Hay muchos mitos al respecto, lo que indica que las personas no están lo suficientemente informada respecto al proceso”, dice la coordinadora del Área de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Diego Portales.
 
– Hay personas que dicen que cuando los médicos saben que alguien es donante, no esperan a que esté muerto para extraer un órgano. ¿Por qué cree que se genera este mito?
– Lo que sucede es que muchas veces un médico decreta la muerte cerebral, pero la familia ve que el paciente, aparentemente, sigue respirando. Cuando hay muerte cerebral, por ley, debe ser decretada por un médico especialista y esta información debe ser certificada por otros, como un neurólogo. En ese caso ya hay muerte debido a que el cuerpo no puede vivir sin el cerebro. Ahí el paciente permanece conectado para mantener en mejores condiciones los órganos que podrían ser donados. Entonces se genera la falsa sensación que el paciente respira, pero eso no es así.
 
– ¿Y cómo es el proceso de extracción del órgano para la donación?
– Primero se define si una persona es candidato a donar o no, considerando antes su voluntad. Luego, se cataloga médicamente si el paciente puede donar o no. Porque por mucho que alguien quiera donar, no todos son candidatos. Si yo tuve un cáncer que se expandió por mi cuerpo, no puedo ser donante. Entonces, cuando cumple con todos los requisitos, se realiza la extracción.
 
– ¿Y cómo se ve qué paciente es compatible con el órgano donado?
– Hay un registro de las características que tienen las personas en lista de espera. Sin embargo, sucede con mucha frecuencia que estando en pabellón, próximos a trasplantar el órgano, el equipo médico nota que no se puede hacer esta operación; porque no hay compatibilidad u otra razón.
  
Voluntad de donar no siempre es respetada
 
Nelly Alvarado indica que otra de las razones que disminuyen las tasas de trasplante es no respetar la voluntad de un donante. 
 
“Con la modificación que se hizo a la ley en 2013, todos somos donantes a menos que se exprese lo contrario ante un notario. Ahí las personas se van a un registro nacional que los contempla como personas no donantes. Sin embargo, puede ocurrir que una persona que esté inscrita en el registro de no donantes haya manifestado a su familia o amigos que cambió de opinión, pero no alcanzó a deshacer el trámite en notaría. Por eso la consulta a la familia es tan importante y no solo sirve basarse en ese registro”. 

Esta situación puede revertirse, según ella, hablando con la familia y con los amigos sobre el tema. “Ayuda expresar en las redes sociales que quiero ser donante, porque así la familia y los amigos saben con claridad si una persona quiere o no ser donante”. 
 
Hablar de vida, no de muerte
 
Finalmente, otro motivo que disminuyen las cifras de donación es la concepción del trasplante asociado a la muerte. “La muerte es un fenómeno desconocido, entonces no sabemos qué hay más allá. Entonces más que hablar de ella cuando se toca el tema del trasplante, hay que mencionar la vida, decir que donar es extender la vida de un paciente. Un trasplantado puede vivir muchos años, versus la persona que falleció, que no podrá darle utilidad a sus órganos. Hacia allá hay que apuntar”, señala Nelly Alvarado.
 
Sin embargo, según ella, falta mucho para igualarnos a países como España, que tiene una de las tazas de donación más alta del mundo. “Ahí los gusanos se mueren de hambre”, dice a modo de broma. Pues, hablando en serio, afirma que para llegar a esos niveles se necesita hacer una política pública en donde participen médicos, especialistas y medios de comunicación con los cuales informar a la gente respecto a los beneficios que tiene decirle sí a la donación: que para ella significa decirle sí a la vida.
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