Gómez Lobo y el Transantiago: "El sistema que tenemos hoy no se parece al de 2007"

El ministro de Transportes habló con Publimetro y realizó un balance del cuestionado sistema de transporte capitalino, a ocho años de su implementación.

Por Daniel Inostroza

Hoy se cumplen exactamente ocho años desde que se implementara el Transantiago, sistema de transporte público metropolitano que reemplazó a las micros amarillas y que prometía ser un servicio de clase mundial.

Con las evidentes fallas que presentó el servicio y la consecutiva decepción de los millones de usuarios, las autoridades han inyectado una enorme cantidad de recursos en su mejora. Sin embargo, a casi diez años de su implementación, aún quedan muchas tareas pendiente.

La máxima autoridad del Ministerio de Transportes, Andrés Gómez Lobo, responde las principales interrogantes que hoy se presentan para seguir mejorando un sistema que sigue teniendo una alta desaprobación entre los usuarios.

¿Respecto del cumplimiento de ocho años desde que se implementó este sistema de transporte público y tras las claras deficiencias que presentó en un principio, cómo se podría evaluar la evolución del Transantiago hasta hoy?

El sistema que tenemos hoy no se parece mucho al que teníamos en 2007, que cambió de manera significativa la rutina de nuestros usuarios. No obstante, y reconociendo que tenemos desafíos que enfrentar, queremos destacar los enormes avances del actual sistema en comparación al anterior: hoy tenemos una flota renovada, con buses que contaminan menos en lo que respecta a calidad del aire y que generan una menor contaminación acústica.

Pero ha sido muy importante el avance en materia de seguridad, ya que hoy los conductores no andan compitiendo por  boleto cortado, lo que ha incidido en una disminución de accidentes que bordea el 50%. Otro ítem en que tenemos avances notables es en la integración tarifaria que permitió a millones de chilenos acceder al Metro. Repito: con todos los desafíos que aún debemos encarar, y aceptando que el sistema aún no alcanza niveles óptimos, es el más avanzado de toda Latinoamérica.

¿En qué áreas se han registrado mayores evaluaciones positivas en relación a las medidas implementadas para su mejora, ya sea en la cobertura, la frecuencia de los buses u otra?

En cobertura el Transantiago se encuentra en excelente pie, con una malla de recorridos que llega a todos los rincones de la capital. Sin embargo, y a efectos de hacer más eficiente el funcionamiento del sistema, a cada tanto estamos haciendo evaluaciones para introducir modificaciones en la malla de recorridos, tal y como lo hicimos ahora último al anunciar una serie de cambios al Plan Operacional a mediados de enero, oportunidad en la que dimos a conocer 4 nuevos recorridos, 6 extensiones y 15 modificaciones o ajustes que, en su totalidad, fueron realizados en conjunto con juntas de vecinos, alcaldes y parlamentarios. En término de frecuencia aún estamos al debe ya que todavía falta la infraestructura que permita acortar los tiempos de viaje y hacer una mejor gestión de flota.
 
Ministro, desde su perspectiva, ¿qué es lo que queda por mejorar para ser el servicio de excelencia que se prometió?

Hay varios aspectos. Mejorar los tiempos de viaje es una tarea prioritaria, y para eso se precisa de una maciza política de infraestructura vial orientada a reservar pistas para el tránsito de los buses. Otra materia que nos ocupa es combatir la no detención en paraderos, una de las faltas que más deteriora la calidad del servicio a juzgar por los mismos usuarios. Por tal razón, es que el Programa de Fiscalización centró su labor en las 1.120 paradas más denunciadas por los usuarios, donde detectamos a 680 conductores que no se detuvieron cuando tenían la capacidad en el bus para llevar más pasajeros. Otro tanto pasa en la fiscalización de las vías exclusivas y sólo bus, ya que en los operativos presenciales que realizamos en 2014 infraccionamos a más de 6 mil 800 conductores que sorprendimos no respetándolas.

Aún hay un importante déficit de infraestructura y desde ACTUS (Asociación de Concesionarios de Transporte Urbano de Superficie) no se cansan de señalar que las vías exclusivas son fundamentales para la mejora del servicio ¿qué se está haciendo al respecto?

Quiero recordar que hemos implementado un sistema de control automatizado (cámaras) en más de 30 kilómetros de vías exclusivas y pistas sólo bus, y esperamos sumar otros 45 kilómetros en 2015. Es muy importante destacar que en post de mejorar los tiempos de viaje podemos hacer mucho más con otras medidas como la reprogramación de los semáforos a objeto de priorizar el transporte público y la implementación de más zonas pagas.  

¿Cómo afecta la evasión en la mejora del servicio?

Es clave. La evasión, que hoy calculamos entre un 23 y un 25%, tiene una incidencia importante en los equilibrios financieros del sistema. Un sistema que sufre algún grado de desfinanciamiento se verá obligado a buscar fórmulas que tiendan a ese equilibrio. Así las cosas, la evasión obliga a que el Estado deba desembolsar más recursos a través del subsidio -que ya es del 40% del total de ingresos que recibe el sistema- o en un aumento de la tarifa.  Aumentar los subsidios implica un gasto mayor del Estado, recursos que bien podrían ser dirigidos a satisfacer otras necesidades.  

¿Qué opina de los alegatos de parlamentarios que exigen mayores recursos para el transporte público en regiones, considerando la importante cantidad de recursos que se destinan a Transantiago?

Los parlamentarios están en su derecho de hacer todas las observaciones que estimen convenientes para ver avances en sus regiones en materia de transportes. Me parece, sin embargo, que hasta ahora la mayor parte de esas observaciones han sido muy propositivas. Debemos recordar que en 2009 se aprobó la nueva ley espejo de fondos del Transantiago, ley 20.378 que obliga, en lo medular, a destinar a las regiones un monto similar al que se inyecta para subsidiar al transporte público capitalino. Una parte de esos recursos son destinados a un fondo que es administrado por los gobiernos regionales (Gores) en función de sus propias necesidades, muchas de las cuales no siempre corresponden a necesidades de transporte. Pero es algo que establece la ley. En algunos casos esos recursos son destinados, por ejemplo, para la generación de infraestructura vial. Otra parte de ese fondo es ejecutada por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones en materias que son de suma importancia para el desarrollo de esas regiones.

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