Hijo del dueño de Fruna y el concurso para conocer sus dependencias: "Soy el Willy Wonka chileno"

La empresa de confites chilena inició un concurso similar al de la película "Charlie y la fábrica de chocolates" y los ganadores podrán conocer las dependencias del lugar donde se fabrican los Tabletones, Cariocas y Serranitas

Por Jaime Liencura

Se llama Nicolás Santiesteban, se preocupa del marketing y de la publicidad, aunque en esta última área dice que no gasta mucho. “La mejor publicidad es el amor de la gente”, reflexiona. Nicolás es el hijo del dueño de Fruna y aunque uno se imaginaría que el mandamás de una empresa de chocolate sería algo parecido a un Johnny Depp, con un traje rojo y un raro sombrero, él, que es un joven profesional, se parece más bien a un universitario de spot publicitario.

 
Está consciente que se ha convertido en el verdadero Willy Wonka chileno al realizar un concurso para invitar a los consumidores a visitar la fábrica donde nacen los míticos Tabletones y los  helados de piña y chirimoya que se vendían a “gamba y cien”, pero  que ahora, por culpa de la maldita inflación, valen $300.
 
Lo primero que le preguntamos es con qué se van a encontrar las personas que se ganen un tour a las dependencias de la empresa, ubicada en Camino a Melipilla 11246, en Maipú. “Un mundo nuevo”, responde con un tono místico y luego relata que durante su infancia él y su hermano veraneaban aquí, provocando nuestra envidia. 
 
– En esta fábrica de chocolates, confites, bebidas y helados, ¿hay Oompa Loompas?
– Acá trabajan los mejores Oompas Loompas, sufren de gigantismo y no cantan, sino que trabajan muertos de la risa. Aman los dulces, los helados y las bebidas. 

Historia de Fruna
 
“Mucha gente me ha preguntado de dónde viene la palabra Fruna, si acaso es una sigla o algo. Y no tengo idea” dice el heredero del imperio más dulce de Chile, que está presente desde 1964. Y agrega que “bueno, si ahora me preguntas qué significa Fruna hoy, te diría que significa amor por Chile y por la gente”. 
 
Cuenta que en la planta de Camino a Melipilla trabajan cerca de 2.500 empleados quienes, literalmente, se sienten satisfechos con su trabajo. Sin embargo, dice que es fundamental la existencia del vendedor ambulante, ese mismo que promociona helados “para la sed y para la calor”. 
 
“Esas personas, en vez de estar robando, de estar haciendo cualquier otra cosa, están trabajando. Están llevándole un helado de calidad a una persona que viaja sentada en una micro. Todos ganan”, dice el joven empresario.
 
– ¿Cómo partió Fruna?
– Mi abuelo y mi papá se partieron el lomo trabajando de lunes a lunes, en una fábrica de masticable.
 
– Ahí se quedó pegado
– No sea… Después de eso, se pegó el salto con otros confites, como el Bowling, las Cariocas, las Serranitas, hasta que se creó esto. Pero requirió esfuerzo, como cualquier cosa, como todo.
 
Dice que lo barato de sus productos no se explica por una menor menor calidad sino que porque abaratan costos fabricando sus propias etiquetas, teniendo su propia flota de camiones para la distribución, entre otras cosas.
 
El curioso origen del nombre de sus productos
 
– Ahora que veo esta torta de selva negra que se llama Selva Negra, me doy cuenta que explotan en creatividad a la hora de poner los nombres a sus productos
– O sea, la Selva Negra nació porque es una torta que nadie más vende en Chile. Yo me pregunté, cuál es la torta más consumida por los chilenos y me di cuenta que era la de piña. Pero fue difícil hacer la crema, poner un trozo de piña y más encima, ponerla en un envase. Entonces nos preguntamos cuáles eran las segundas más consumidas y nos dimos cuenta que eran las de selva negra.
 
– ¿Cuál es el nombre más creativo que has usado?
– El “Porfiao”. Ese nació porque en las reuniones con mi papá yo les proponía algunos productos y él me decía que no iban a funcionar. Yo le decía que era duro, que era porfiado.. Un día llegué con el producto hecho y le dije que le puse “Porfiao”. Además, los papás a los cabros chicos le dicen “que erí’ porfiao” y eso suena a “¿querí’ Porfiao?”.
 
– Inteligente decisión. ¿Tiene una historia similar?
– Una vez la competencia sacó un alfajor que se llamaba “Game”. Yo saqué uno parecido y le puse “Over”
 
– ¿Y los Tabletones?
– Esos nacieron por error
 
– Como un compañero que tengo en la redacción. Pero estamos hablando de los Tabletones…
– Sí, pasó que desde un colegio hicieron un pedido de galletas de limones y en la fabricación se equivocaron y les echaron una esencia de naranja. El colegio las rechazó y mi papá se preguntó qué pasaría si las bañaba en chocolate. Ahí nacieron.

– Y cuál es el producto más querido por la familia Fruna
– Las Cariocas. Esas se inventaron cuando mi papá se dio cuenta que las Tritón no tenían competencia. Entonces quiso hacer una igual pero más barata y ahí nacieron.
 
Cabe señalar que para concursar por un paseo a la fábrica de los Santiesteban, los interesados deben visitar la página www.loserpower.org y escribir un microcuento que no supere las 98 palabras o bien, subir una foto a Twitter, Facebook o Instagram con el hashtag #FrunaPower, todo hasta el viernes 6 de marzo.
 
– ¿Crees que eres como Willy Wonka?
– Sinceramente, no he visto la película. Pero después que mucha gente me lo decía, leí un poco y puedo decir que soy el Willy Wonka local; él inventa productos y yo hago literalmente lo mismo.
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