¿Seguirá aumentando el costo de la vida?

Por

Pablo Contreras Pérez

 

Seguramente usted lo nota en el día a día, pero ¿qué tanto ha aumentado el costo de la vida en el último tiempo? Según los fríos números del IPC, más de lo que debiera según los expertos, pero no por los bienes de primera necesidad particularmente.

 

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la inflación registrada fue más alta de lo que se esperaba, un 0,4%, con lo que en los últimos doce meses el indicador acumula un 4,4%, superior al 3% que fija el Banco Central como cifra saludable para nuestra economía.

 

Y pese a que durante el segundo mes del año el valor de los alimentos (aspecto que más afecta a las personas de más bajos recursos) disminuyó un 0,2%, hay una parte del IPC que está empujando el índice general.

 

Se conoce como inflación subyacente, indicador que excluye de la medición a productos de alta variación en su costo (como los alimentos además del combustible) y solo toma en cuenta bienes transables (productos importados, principalmente), influenciados directamente por la variación del dólar.

 

Precisamente este componente creció sobre el promedio (0,6%) en febrero y acumula un 5,7% en los últimos doce meses.

 

 

“Se percibe en todos los precios expresado en UF”

 

Finalmente, todas estas cifras terminan repercutiendo en el bolsillo de la mayoría como en todo lo que se valoriza con la UF, la que se reajuste diariamente acuerdo al IPC. De hecho, entre marzo de 2014 y marzo de este año, la Unidad de Fomento aumentó en $1.032.

 

Así lo explica Mario Valenzuela, vicedecano de la Facultad de Economía y Negocios de la U. San Sebastián, quien subraya en que esta inflación subyacente está “vinculada a los transables está más alta que los no transables, producto del tipo de cambio, esto en el corto plazo”.

 

Por ello, el académico recomienda que para contener este fenómeno sin perjudicar la recuperación de la economía, el Banco Central debe tener “un comportamiento más prudente y no siga bajando la tasa, más bien debiera mantenerla, en el corto y mediano plazo“.

Por otro lado, a juicio de Valenzuela, los elementos que han influido en la inesperada inflación general de febrero son el encarecimiento de las viviendas, el alza de los arriendos, y el alza en las tarifas de servicios básicos como la electricidad, lo que “lamentablemente se puede seguir repitiendo en el tiempo“, asegura.

Asimismo, el académico de la USS subraya también en que “el efecto de la inflación se percibe en todos los precios expresados en UF, como por ejemplo en arriendos o créditos hipotecarios”. De hecho, en un ejercicio rápido, si tomamos en cuenta uno de estos créditos a 25 años, el dividendo promedio (en base a la cotización de la oferta del mercado) pasó de $287.928 a $300.568 en el último año.

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