Joven acusa discriminación por parte de conocida escuela de teatro

Ureta rallara de entrada a Publimetro que con su denuncia no anda detrás de fama o dinero, sino más bien “no ser cómplice de mi propia discriminación”.

Por Nathaly Lepe

Su sueño era matricularse en la Escuela de Teatro de Fernando González. Tomar un curso vespertino de teatro para ayudarse en sus charlas motivaciones y en su vida diaria, pero acusa que su sueño fue destruido tras matricularse en el centro educacional.

Eso es en resumen lo vivido por el productor Alfredo Ureta, un joven con capacidades especiales que pese a sus condiciones ha logrado avanzar y cumplir sus metas.

Ureta asegura a Publimetro que con su denuncia no anda detrás de fama o dinero, sino más bien “no ser cómplice de mi propia discriminación”.

“Yo les hice saber desde un comienzo que no andaba buscando clases de teatro para ser actor sino por un tema de desarrollo personal y poder interactuar con más gente y capacitarme más para mis charlas motivaciones que yo doy en los colegios de diversas municipalidades”, recuerda.

El joven relata que cuando llegó a matricularse propuso en la Escuela que lo recibieran un mes sin compromiso, para probar si iba lograr adaptarse a las condiciones. “Si a mi me iba bien con ellos y a ellos les iba bien conmigo me matriculaba y si no, tan amigos como antes y ellos ayer el lunes me mandan un correo y me responden que si yo quería ir a conocer el sistema podía ir, pero que ellos no contaban con la infraestructura ni el personal para recibirme”.

Por lo mismo, tras una experiencia que considera traumática, Ureta adelanta que interpondrá una demanda contra el recinto académico “acogiéndome a la ley Zamudio, no buscando plata, sino que buscando que les pasen una multa porque yo les di la opción para que ellos recapaciten”.

“Aquí no hubo discriminación”

Consultado el personal de la Academia de Fernando González, la respuesta es enfática, no existe discriminación en este caso. Así lo asegura Carlos Bórquez, representante de la institución.

“La naturaleza de las actividades que se realizan en nuestros talleres son de carácter evidentemente práctico y con unos requisitos de movilidad corporal y de destrezas físicas que no son posibles de realizar por Alfredo”, relata.

En la misma línea, Bórquez plantea que “todo lo que dice relación con discriminación, en este caso no aplica porque no se trata de discriminación arbitraria, sino de un acto de transparencia y serle sincero con el estudiante, o el postulante en este caso, con el hecho de reconocerle el tipo de trabajo que se hace en clases”.

El representante de la Academia de Fernando González, agrega además que el problema pasa porque no poseen una infraestructura adecuada y reconoce que pese a que entienden la molestia de Ureta “hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para compensar ese perjuicio que a juicio de él sintió, me refiero a ir personalmente a su domicilio para reembolsarle su dinero, recibirlo cuantas veces él quiso venir y presencialmente darle las explicaciones”.

Finalmente Bórquez sostiene que lamentan la decisión del joven de adoptar acciones legales, “y aunque nos parece que ha llegado a un nivel que no era el que hubiéramos querido, esos son los hechos”.

 

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