Columna de Jaime Mañalich: Empoderando a los pacientes

Por JAIME MAÑALICH / Director del Instituto de Políticas Públicas en Salud U. San Sebastián (IPSUSS)

Las condiciones de salud que enferman a los chilenos se han desplazado desde las enfermedades agudas infecciosas, a las enfermedades crónicas. Hoy, la mayoría de las personas mayores de 50 años sufre de diabetes, hipertensión arterial, obesidad, depresión, artrosis, cáncer o incluso combinaciones de ellas.

El pronóstico de estas enfermedades depende de un adecuado acceso a medicamentos, centros de salud, especialistas y exámenes de laboratorio, como se repite incesantemente. Sin embargo, la enfermedad crónica tiene una particularidad: requiere que quienes la sufren tomen una responsabilidad en su manejo. La limitación mayor para esta colaboración empoderada depende del nivel educacional alcanzado por los enfermos, su familia o quienes les cuidan. Una encuesta reciente de Ipsuss confirma que la capacidad de participar en el propio cuidado está muy limitada para quienes completaron sólo educación básica, y como hay una alta correlación, entre quienes son más pobres. El 9% de quienes alcanzaron educación superior califica su salud como “mala”, mientras le da el mismo adjetivo el 20% de quienes tienen sólo básica. El 23 vs el 47% no entiende lo que el médico le explica; el 20 vs el 54% no puede encontrar información sobre la enfermedad que le aqueja; el 30 vs el 44% no entiende la información que viene con los medicamentos.

Es ciertamente necesario aumentar el acceso a servicios de salud; pero pareciera también esencial mejorar una política que eduque a quienes ya tienen una enfermedad crónica, y pasar de un estado de pacientes-pasivos a agentes-activos. Esto se ha demostrado posible y las iniciativas en marcha en nuestro país son crear una Programa de Paciente Empoderado con talleres donde se aprende practicando, por ejemplo, a distribuir adecuadamente las dosis de los medicamentos a lo largo del día; o a ejercitar la memoria, o a prevenir accidentes en el hogar; para culminar con el establecimiento de una Red de Escuelas de Pacientes, donde líderes de la propia comunidad se capacitan para resolver dudas simples y frecuentes, así como en incentivar la adherencia a tratamientos y controles.

Debemos evitar, hasta donde sea posible, transformarnos en un país pobre, viejo y enfermo.

** Las opiniones aquí expresadas no son responsabilidad de Publimetro.

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