Columna del Padre Hugo Tagle: De políticos y empresarios

Por Padre Hugo Tagle

Los humoristas y las redes sociales se han dado un festín con los destacados casos judiciales de estos meses.

Aclaro que una cosa es la parafernalia que se construye en torno a estos casos y otra distinta la necesidad de que se investiguen y sancionen los actos contrarios a la ley. No perdamos el foco. A algunos les ha molestado el excesivo revuelo mediático que ha traído consigo la formalización de los casos más bullados. Pero la verdad nos hace libres y es bueno para los mismos implicados que se investiguen, sancionen o exculpen, si viene al caso.

Como sea, es claro que todo el revuelo de estas semanas es signo de que hay un cansancio ciudadano ante la impunidad, en todo orden y a todos los niveles. Quien es asaltado en la calle, sabe que el delincuente, de ser encontrado, es altamente probable que no será castigado o recibirá una pena menor.

En Chile los delitos económicos se castigan con penas bajas, lo que hace atractivo torcer la ley y correr un cierto riesgo. Las posibilidades de ser encontrado y sancionado son bajas por lo que valdría la pena correr riesgos. Ante esto, la gente de a pie se siente cansada.

Vivimos un tiempo privilegiado. Hay mayor exigencia de justicia y transparencia. Y eso le hace bien al país. Nuestra democracia debería salir wfortalecida de este capítulo amargo.

Ahora bien, la mofa y burlas de políticos y empresarios que han inundado las redes sociales, tiras cómicas y festivales, terminan dañando al sistema, debilitan nuestro aprecio ante las instituciones y quienes las componen. La mayoría de los políticos y empresarios en Chile son gente honesta y hay que decirlo. Soy de los convencidos que hemos construido una democracia sólida, con mucha gente honesta en el servicio público y privado. Debemos, sí, ser más exigentes con ellos. El “empoderamiento” ciudadano del que tanto se habla se debe demostrar en las urnas y, a su vez, en mayor cantidad de gente joven que opte por el servicio público, en todos los sectores.

Urge una vuelta a la ética cotidiana. De poco sirve apuntar con el dedo a otros y no ser consecuente con los valores de responsabilidad, honradez, integridad personal, respeto a los demás. El gran cambio moral que requiere Chile comienza en uno mismo, amigo lector.

Monseñor Goic, en una entrevista reciente, da en el clavo al referirse a la comisión Anticorrupción a que llamó la Presidenta: “Urge que haya resultados. La actual comisión tiene una gran responsabilidad. Sin embargo, es imposible hacer que cambios tan profundos, en lo institucional, cultural y político, descansen sólo en el trabajo del comité. Tomarse este desafío en serio supone cambios en la ciudadanía y en su modo de convivir, en la honradez y transparencia en los pequeños actos de la vida diaria. Que hoy nos escandalicemos ya es un buen indicador”. Aprovechemos este anhelo de “mayor justicia”. Pero ello comienza en vivirlo en la casa, oficina, en mi relación con el vecino, entre hijos y padres. Mayor justicia, vivir mejor, implica cumplir ese estándar ético mínimo.

**Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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