Columna de cine por Joel Poblete: “Vicio propio”, Un complejo y enrarecido viaje lisérgico

Por Periodista Especializado en Cine y Productor de contenidos de Sanfic

Considerando lo difícil que es estrenar en salas comerciales una película adulta y compleja cuando ya ha pasado la temporada de títulos nominados al Oscar, es un gran mérito que un film como este debute en nuestra cartelera en la misma semana en que llegan a cines producciones con vocación más masiva como “La Cenicienta” o “Insurgente”. Es una apuesta arriesgada considerando que este largometraje, el séptimo de Paul Thomas Anderson, es aparentemente una intriga policial que sigue la huella de clásicos del género en la literatura y el cine, incorporando además inesperados elementos de humor absurdo, pero va mucho más allá de eso y se trata de un relato turbio y enrarecido que puede parecer exigente y complejo incluso a los fans más incondicionales del director.

Nuevamente adaptando una novela como ya lo hizo con Upton Sinclair en “Petróleo sangriento”, Anderson se convierte en el primer cineasta en llevar a la pantalla grande un texto del prestigioso autor estadounidense Thomas Pynchon; ­publicado originalmente en 2009, el libro se centra en Larry “Doc” Sportello, un investigador privado que se ve envuelto a través de su ex novia Shasta Fay en los misteriosos incidentes relacionados con el acaudalado hombre con quien ella está saliendo ahora. Las cosas se irán complicando más y más, y mientras aparecen pandillas criminales y sectas privadas por el camino, Sportello deberá intentar mantenerse alerta y consciente a pesar de su afición a los alucinógenos, mientras trata de no meterse en problemas con el detective Christian “Pie Grande” Bjornsen. 

Anderson cuenta una vez más con el marco y contexto que ofrece la ciudad de Los Angeles, que ya le sirviera de adecuado e indisoluble telón de fondo en “Boogie Nights”, “Magnolia” y “Embriagado de amor”; la época capturada es la década de los 70 con Nixon en el poder, años clave en que los hippies se enfrentaban a los valores más conservadores marcando la transición de la sociedad estadounidense desde una era que estaba desapareciendo hasta los cimientos de los tiempos actuales, lo que le permite al cineasta continuar esbozando una personal mirada a la historia pública y privada de su país. Contando de nuevo -luego del paréntesis en “The Master”- con su habitual director de fotografía Robert Elswit y apoyado por una espléndida dirección de arte y vestuario, Anderson reproduce a la perfección el look del pasado setentero de la ciudad californiana. 

Pero más allá de la cáscara, el fondo de lo que se nos cuenta es tremendamente enrevesado, y la abundante galería de personajes que entran y salen hacen que el relato sea cada vez más caleidoscópico, algo en lo que Anderson brilló en “Boogie Nights” y “Magnolia”, pero acá inevitablemente hará más confuso el desarrollo para el público, acentuado por las transiciones entre una escena y otra del montaje de Leslie Jones. Inclasificable y ­perturbadora como de cierta manera también lo era la notable “The Master”, la película funciona como una gran provocación sensorial que por un lado sostiene un relato detectivesco, pero por otro también funciona como un oscuro y complejo viaje lisérgico que descolocará y dejará perplejo a más de un espectador. Anderson da acá nuevas pruebas de su enorme talento y personal estilo, pero probablemente se trata de su trabajo que genere más divisiones entre admiradores y detractores. Lo que sí es indiscutible es que sigue siendo un gran director de actores: Joaquin Phoenix y Josh Brolin están geniales, y en medio de su estelar elenco -por ahí aparecen brevemente Owen Wilson, Martin Short, Eric Roberts o Martin Donovan, entre otros-, para muchos una verdadera revelación será la Shasta Fay de Katherine Waterston, quien pasa de lo inquietantemente sensual a lo derechamente erótico. Mención aparte para la irresistible banda sonora: junto a otra fascinante y sugestiva partitura del gran Jonny Greenwood en su tercera colaboración con el cineasta, desfilan oportunas canciones de artistas como Neil Young, Sam Cooke o Chuck Jackson. 

“Inherent Vice” 

Estados Unidos, 2014

• Director: Paul Thomas Anderson

• Guión: Paul Thomas Anderson

• Actores: Joaquin Phoenix, Josh Brolin, Katherine Waterston, Jordan Christian Hearn, Benicio Del Toro, Reese Witherspoon, Owen Wilson, Maya Rudolph, Eric Roberts, Jena Malone

• Duración: 148 minutos

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