Rafael Garay: “Hay un 44% de chilenos que no participan de la fuerza laboral”

Por

 

Pablo Contreras Pérez

 

– ¿Cuáles son las ausencias que tiene el proyecto del Gobierno?

 

Este país tiene un problema que lo resumo en pocas cifras: tenemos una tasa de ocupación del 56%, o sea que hay 44% de chilenos que no participan, que no es desempleo, es que no participan de la fuerza laboral, son jóvenes que no trabajan ni estudian y mujeres excluidas. Entonces tú tienes que hacer una reforma laboral inteligente para motivar que ese 56% pase al 70% ¿cómo los incorporas? Bueno, dándoles facilidades, dándoles posibilidades de trabajo por hora, desprecarizando el trabajo por jornadas parciales, fomentando contratación de jóvenes, pero no solo con bonos como es ahora.

 

Y están los contratados y ahí hay una idea que a mí me gusta mucho que son las bolsas de horas: supongamos que trabajas 40 horas a la semana, pero en tu trabajo hay una sobrecarga lunes y martes y te piden que de quedes 10 horas cada día, trabajaste 20 horas en dos días, entonces las otras 20 las divides en los otros tres días, eliges por ejemplo no trabajar el viernes. Ese nivel de flexibilidad que se usa en EE.UU. aquí no existe, no estamos ni cerca de debatirlo. Esa es una legislación más moderna que permite a los trabajadores un mayor grado de libertad.

 

 

– ¿Y cuáles son los aspectos que sí debieran aprobarse?

 

Hay varios aspectos positivos. Yo no le temo al fortalecimiento de los sindicatos. Creo que los temas de capacitación que incorporan la reforma también son interesantes. Entonces hay cosas que son buenas y otras que se pueden complementar.

 

 

– Los críticos de la reforma la califican de sindicalista, ¿estás de acuerdo?

 

Creo que es un poco despectivo calificarla de “sindical”. Yo creo que es una reforma laboral, que tiene componentes de fortalecimiento del sindicalismo que durante la dictadura fue muy golpeado. Entonces hay cosas que a través de un sindicalismo más profesional, proactivo y socio de la empresa, obviamente puedes avanzar.

 

 

– En conversación hace un tiempo, el exministro Juan Carlos Jobet (que también es miembro de este movimiento) nos aseguró que este proyecto está hecho a la medida de la CUT para pagar un favor político, ¿estás de acuerdo?

 

Yo discrepo con Juan Carlos de eso. Básicamente por se ha visto que han surgido discrepancias con la CUT en la discusión de la reforma. Yo creo que puede haber algunos giños, pero decir que está totalmente a la orden de la CUT para hacerle un favor, no me parece. Al final del día es reducir la argumentación a una suerte de caricatura.

 

 

– ¿Y qué es lo que sobra del proyecto a tu juicio?

 

A mí me gustan muchos los derechos con deberes. Me gusta el fortalecimiento del sindicato, pero también que los dirigentes sean más responsables, porque ahora se quieren remover cualquier tipo de sanción contra los dirigentes. Entonces yo pediría que existan sanciones para aquellos que lo hacen mal.

 

 

– ¿Crees que este movimiento logrará influir en la discusión tal como lo logró el anterior con la reforma tributaria?

 

Yo creo que sí. Hay espacio, más que para influir que sonaría a lobby, lo que nosotros buscamos, y creo que vamos a lograr, es contribuir a una mejor reforma.

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