Columna de Magdalena Piñera: "La orquesta del Titanic"

Por MAGDALENA PIÑERA / PROFESORA

Cuando en 1912 el transatlántico más grande y lujoso del mundo zarpó desde Southampton rumbo a Nueva York nadie imaginó que pocos días después se hundiría tras chocar con un iceberg.

La leyenda cuenta que mientras el barco se sumergía en el océano, los ocho músicos de la orquesta del Titanic interpretaron diversas melodías hasta que la embarcación se fue al fondo del mar.

Salvando las obvias diferencias, la crisis del actual gobierno que asumió recién hace un año después de una abrumadora victoria en las elecciones presidenciales y parlamentarias, resulta casi tan sorprendente como el hundimiento del Titanic, considerado en sus días como una nave “insumergible”.

¿Quién podría imaginar que el segundo gobierno de la Presidenta Bachelet completaría en mayo siete meses consecutivos con una desaprobación superior a la aprobación? Y aunque los hechos relacionados con los casos Caval y Martelli han agravado el rechazo ciudadano a la administración de la Nueva Mayoría, no fueron estos escándalos el origen de la caída del gobierno, sino su propio programa de “cambios estructurales”, es decir, la reforma tributaria y la reforma educacional.

Basta ver los resultados de las encuestas Adimark, Cadem y CEP para darse cuenta que su programa fue el iceberg con el que chocó el Gobierno, pues ambas reformas aún concitan un mayoritario y creciente rechazo social.

Por lo anterior, los graves problemas de este gobierno no se solucionarán con un cambio de Gabinete, anunciado ayer y que aparentemente pone fin a la “retroescavadora”, sino con un cambio de agenda. A pesar de la contundente y sostenida desaprobación a las reformas, evidencia de su fracaso político, el Ejecutivo insiste en decir que este rechazo obedece a que la ciudadanía todavía no ha comprendido el sentido y alcance de las mismas.

Una explicación inverosímil y que cada día se parece más a la negación, aquel mecanismo de defensa sicológico que consiste en negar la existencia o relevancia de los conflictos para evitar enfrentarlos.

Después del reciente cambio de Gabinete, el Gobierno comienza el segundo tiempo de un partido que está perdiendo por autogoleada. Si sale a la cancha con nuevos jugadores pero con la misma estrategia de juego, terminará derrotado como en el primer tiempo. En otras palabras, si los nuevos ministros continúan ejecutando el programa oficialista e imponiendo su agenda de reformas contra viento y marea, es fácil prever otro inminente fracaso para la Nueva Mayoría.

Cuando escucho a algunos dirigentes y autoridades defender el cumplimiento de su programa de reformas me parece estar oyendo las melodías de la orquesta del Titanic cuyos integrantes, en lugar de actuar sensatamente frente al hundimiento, prefirieron fijar su concentración en la partitura musical para continuar ejecutando –porfiada y fatalmente- su interpretación hasta sumergirse con su barco.

*** Las opiniones aquí expresadas no son responsabilidad de Publimetro.

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