Municipio de Santiago busca reducir uso de bolsas plásticas

A través de una ordenanza, el Concejo Municipal aprobó por unanimidad el desincentivo del uso de bolsas plásticas en el comerico de la comuna.

Por Daniel Inostroza

Se calcula que Chile produce una cifra superior a los 300 millones de toneladas de plástico al año, además de considerar que su degradación comienza recién después de los 100 años de vida. Si a esto le sumamos que cuando el plástico llega a los océanos se transforma en micropartículas que pasan a formar parte de la cadena alimenticia de peces y pájaros y posteriormente a la de los seres humanos, podemos concordar en que el tema del uso del plástico requiere atención urgente.

En este contexto es que el Concejo Municipal de Santiago aprobó de manera unánime una ordenanza municipal que busca desincentivar el uso de bolsas plásticas, recogiendo el sentir de casi 49 mil vecinos de la comuna, que votaron a través de una Consulta Ciudadana por aumentar la protección del medio ambiente a través de un uso más restringido de estos elementos, motivando el uso de bolsas biodegradables o reutilizables.

La propuesta, que comienza a regir en un mes más, creará un sello municipal que certificará a las empresas o establecimientos que se hagan parte de la iniciativa de forma voluntaria, lo que les permitirá acceder a un incentivo económico simbólico que permitirá descontar el 10% de los gastos en derechos de aseo.

La alcaldesa Carolina Tohá valoró la aprobación unánime de esta ordenanza por parte del Concejo Municipal, señalando que “con esto vamos a empezar a generar un cambio cultural, primero en el comercio, pero también en los ciudadanos”, agregando que “con esto podemos reducir los tiempos que se demora el medioambiente en absorberlas de 400 años a 15 meses”.

El concejal RN Felipe Alessandri destacó que “me parece una excelente iniciativa propiciada por esta administración que va a ayudar a generar consciencia en los vecinos y usuarios de Santiago”.

Matías Asún, director de Greenpeace Chile, señala que la medida es positiva, aunque reconoce que “Chile está recién empezando a tomar consciencia del problema que representan para el medioambiente los materiales en que se transportan los alimentos y los productos”.

El director de la ONG agrega que los ciudadanos son cada vez más activos en promover el cuidado del medioambiente. “Es la ciudadanía la que está generando el cambio. La elección de productos verdes o amigables con el planeta ya no es una opción para una élite, sino más bien una exigencia del modelo de compra (…) pero aún nos falta muchísimo para entender que es ilegal destruir el medioambiente”.

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