Columna de Felipe Avello: "Mauricio"

Por Felipe Avello

Trabajo con Mauricio, un joven de 23 años discapacitado. Recorremos Chile haciendo stand up comedy. Hay que tener mucho cuidado, ya que su silla de ruedas no es de las modernas, con motor, sino de las antiguas de manipulación manual.

Trabajando con Mauricio me he dado cuenta que en la mayoría de los lugares donde vamos no hay comodidades para el libre acceso de discapacitados. No tienen rampa, y si es que tienen, es muy empinada. Además la mayoría de los bares, restoranes o pub donde nos “contratan”, tiene las puertas estrechas, por lo que mi amigo no puede pasar con su silla y debe, con ayuda mía y de los guardias del  lugar, cuando hay guardias o personal, ponerse de pie, unos segundos, apoyarse con mucha dificultad en la muralla o en el portal de la puerta, plegar la silla, traspasar la puerta, desplegar la silla y volver a sentarse. Detalle no menor: mi amigo pesa más de 100 kilos.

Cuando salimos fuera de Santiago nos quedamos en hoteles. Las mejores piezas las tienen los hoteles de los casinos, porque esas tienen unas duchas especiales, con una silla y unas mangueras, que según mi amigo, lanzan un chorro potente, que son un placer. No lo sé, porque no me he duchado con él.

Cuando viajo con Mauricio soy yo el encargado de empujar su silla, lo que es todo un desafío para mí, ya que no soy hábil con las manos, y soy muy despistado, comencé a manejar autos recién a los 35 años, antes no me atrevía, porque me desconcentro con facilidad.

Ahora que con los show nos esta yendo bien, y nos contratan en todos lados, vamos a comprar una silla con motor, de las que se operan con un comando, desde el brazo de la silla. Así en parte se acabaran los problemas, y será mas cómodo para él, y para mí.

*** Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro.

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