Bernardo Fontaine: "Hay que buscar un equilibrio en la reforma laboral"

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Por Carlos Pérez de Arce D.

La reforma laboral se encuentra en este momento en discusión en la comisió trabajo de la Cámara de diputados, se espera que salga humo blanco a fines de mayo, con lo que al mes siguiente pasaría a ser discutida en el Senado.

 

Si bien aún existen elementos a mejorar y podría sufrir ciertas variaciones, que desde distintos puntos se solicitan, el reciente cambio en el gabinete del gobierno abre la posibilidad de que la reforma entre en desarrollo nuevo.

 

Ante esto, Bernardo Fontaine, economista y constante actor en la búsqueda de cambios en la actulidad del país, como lo fue en su momento en la intención de generar variaciones en la reforma tributaria, se muestra crítico, cree que la discriminación que muchas veces se alega existe en Chile sólo se agranda con lo que propone el gobierno.

 

¿Cuál es la principal crítica que se le hace a la reforma propuesta por el gobierno?

El problema es que no es equilibrada, se le da mucho poder a los sindicatos, pero no a los trabajadores no sindicalizados, a quienes no son trabajadores y a los usuarios. Es necesario fortalecer los derechos, hacer crecer la economía, lo que genera más trabajo y una mejora en los sueldos. La palabra clave es equilibrio. En este momento la reforma es aprobada por uno de cada tres ciudadanos, la principal crítica es la improvisación que se tuvo al desarrollarla.

 

¿Es el cambio de ministros (Interior, Hacienda y Trabajo) un paso positivo en la búsqueda de ese equilibrio?

Para que los ministros tengan éxito en replantear esta reforma es necesario el apoyo político de la Presidenta. El ministro de Hacienda es una persona muy capacitada, pero con esta misión tiene una prueba de fuego. Lo mismo pasa con la ministra Rincón (Trabajo), aunque ella es una incógnita, es muy política en su actuar, muy dada a prometer. Ha tenido enfoques muy populistas en cuanto al trabajo, lo que me genera cierta duda.

 

¿Quiénes se ven favorecidos con la reforma y quiénes no?

Existen seis millones de chilenos que no trabajan, de los cuales 500 mil son desempleados y el resto no trabaja o no busca trabajo, entre los que destacan mujeres, jóvenes y ancianos. Para ellos la reforma no ofrece nada. En Chile siempre nos quejamos que existe mucha desigualdad, bueno el trabajo es la primera herramienta para disminuirla. Por ejemplo, la reforma debería permitir trabajar por hora, algo que hoy en día no existe e imposibilita de trabajar a muchos jóvenes o mujeres que no tienen la opción de hacerlo a jornada completa. Muchos trabajadores pierden derechos, como el derecho a huelga cuando no pertenecen al sindicato, se prohíben los grupos negociadores. Actualmente quienes están en una huelga pueden decidir volver a trabajar, lo cual se elimina con la reforma. Otro ejemplo, cuando una empresa llega a acuerdo con su sindicato, lo logrado se puede extender a los trabajadores no sindicalizados, con la reforma eso no se podrá hacer.

 

¿Qué pasa con el reemplazo en huelga, principal punto de discordia con el empresariado?

Desde mi punto de vista la reforma afecta a los ciudadanos, las huelgas siempre han sido responsabilidad de la empresa y se deben encargar de reemplazar a sus trabajadores que están en paro y así seguir entregando su servicio, la reforma elimina el reemplazo en huelga y ésta se transforma en una paralización. Dejaría de ser culpa y problema de la empresa, ya que no puede reemplazar, como también dejaría de ser culpa del sindicato, ya que es totalmente válido que defiendan sus derechos.

 

Apuntabas a un equilibrio, ¿finalmente que hay que buscar con la reforma?

En el tema de las huelgas es simple, hay que lograr un sistema pro acuerdo, que los trabajadores ganen más y la empresa pueda seguir subsistiendo con el menor daño posible. No sólo los trabajadores mismos y las grandes empresas se pueden ver afectados con este punto en la reforma, las Pymes también sufrirían fuertemente, no tienen la espalda financiera para poder soportar un problema de huelga y sin poder reemplazar a quienes estén paralizados. Se va a generar todo un problema en la cadena productiva.

 

¿En qué momento económico ves al país?

La economía está estancada, de 250 mil empleos al año ahora sólo se están generando 70 mil, y es un problema que va más allá del momento económico mundial, existe una desconfianza a nivel país. Es por eso que lo que deben hacer los nuevos ministros Hacienda, Interior y Trabajo es romper este círculo de desconfianza.

 

El diputado Andrade, padre de esta reforma, fue literal en su momento y señaló que esta reforma no está para generar empleos, sólo busca darle poder al sindicato. Eso no es lo correcto, no por estar en contra de los sindicatos, todo lo contrario, si no que provoca todo lo que he explicado anteriormente. La reforma es necesaria, el derecho de los sindicatos también, pero con el equilibrio correcto.

 

Finalmente, ¿resaltarías otro elemento que te parece clave a la hora de incorporarlo en la reforma?

La adaptabilidad. El hecho de poder negociar horarios distintos. Por ejemplo, en la época de Navidad muchos trabajadores prefieren trabajar más horas por el hecho de que ganan por comisión y en esa fecha se vende mucho, con la opción de negociar esas horas trabajadas en épocas más tranquilas en ventas. La legislación no lo permite, no les da la opción a los trabajdores de decidir qué es lo que quieren. La reforma sí lo hace, pero nuevamente discrimina con sólo darle esa oportunidad a los empleados que pertenecen al sindicato.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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